Opinión

La carta de un atribulado político

Cuauhtémoc Cárdenas pidió el domingo pasado la renuncia de toda la dirigencia nacional del PRD, incluido su presidente Carlos Navarrete, debido a la crisis que atraviesa el partido del sol azteca recrudecida por el caso de Ayotzinapa, Guerrero. Mediante una carta abierta a todos los miembros del PRD, el Ingeniero Cárdenas afirmó que este instituto político se encuentra en una grave situación de agotamiento como nunca antes había visto desde su fundación.

Ser ex-dirigente no los hace mejores ni peores a los políticos ni les significa dignidades distintas, y si quieren seguir participando en el debate político quedan tan expuestos como cualquier otro actor a que se les contradiga y se les recuerde sus equivocaciones del pasado.

La aproximación de las elecciones del 2015 hará que esas respuestas sean cada vez más polémicas, y si esos ex-dirigentes quieren conservar su condición de verdaderos adalides de la democracia nacional tendrán que tener cuidado en demostrar que, efectivamente, están sobre el promedio del resto de la clase política nacional, y no sobre de ella.

Se podría argumentar que por sus atributos, su carrera y logros, podrían estar obligados a permanecer en retiro, como esas viejas glorias, que de tanta adulación ciudadana pierden su movilidad y se convierten en esfinges vivientes. Pero no sería justo, si así lo desean, impedirles que ejerzan sus derechos como ciudadanos a opinar, igual que todos los demás perredistas que no han sido candidatos, y  algunos se les olvida que metieron a delincuentes en la Cámara para rendir protesta de diputado y así alcanzar la impunidad que  el fuero les da, y a otros se les olvida el video de las “ligas” y otros más la línea dorada del metro.

Hay que tener presente que Carlos Navarrete fue electo y por primera vez en el PRD nadie se manifestó en contra del resultado de la elección.

Pero todos debemos estar conscientes que nuestro capital político se puede perder con malas decisiones, que los tiempos en los que ellos gobernaron o dirigieron ya no son los mismos y, especialmente, ahora que todos los ciudadanos tienen la posibilidad de criticarnos por las redes sociales, y es seguro que ellos no serán tan respetuosos como lo podrían ser sus contrincantes políticos. Si perciben la responsabilidad de seguir contribuyendo con su experiencia al desarrollo de la política de su partido, estaremos agradecidos, pero en esta carta se está haciendo una apuesta a la que nadie obliga, ni a nadie beneficia, ¿o sí?