Opinión

La bella y la bestia, y Sean Penn

Idolatría es el defecto de una conciencia falsa que sujeta a las personas a los caprichos de la fantasía y al desconcierto de las pasiones.

Así, la idolatría a la figura del narcotraficante en el imaginario popular toma forma incluso de héroe. Y es que el pueblo siempre se identificará más con el criminal de orígenes humildes, surgido del campo o del barrio bajo; que con el criminal del cuello blanco, el empresario multimillonario impune y corrupto. 

En la pantalla grande, en el cine un claro ejemplo de figura del culto es Scarface (1983), “cara cortada” del director Brian de Palma, donde el actor Al Pacino interpreta el ascenso y descenso de un criminal de manera por demás épica. 

En México, tenemos, por supuesto, los famosos y polémicos “narco corridos” que narran las desventuras de estos personajes, incluso su propio Santo, Jesús Malverde. Y en tiempos recientes han proliferado en la Televisión nacional e internacional, las llamadas “narco novelas” o “narco película”, entre otras, “el señor de los cielos” (2013) “Miss Bala” (2001)  y “la Reina del Sur” (2011).

Es precisamente en esta última, “La Reina del Sur” donde se narra, también, el asenso y descenso de la narcotraficante Teresa Mendoza apodada en la novela como “La mexicana” interpretada por la actriz Kate del Castillo. 

Una vez más, la realidad supera a la ficción. Tras la recaptura de “El Chapo Guzmán” el periódico New York Times dio a conocer que la actriz Kate del Castillo fungió como contacto con el actor Sean Penn para realizar una entrevista a “El Chapo”. 

Sean Penn siempre ha estado envuelto en la polémica por su intervención en asuntos políticos. Locuaz afiliado al partido Demócrata, con ideas marxistas, el actor incluso se entrevistó en varias ocasiones con el finado Hugo Chávez, ex presidente de Venezuela hasta hacer acto de presencia en su funeral. Sean Penn ha sido criticado por la simplicidad de las preguntas hechas a “El Chapo” para la Revista Rolling Stone, desaprovechando una oportunidad que ya muchos periodistas quisieran. 

Más revuelo han causado los mensajes que se intercambiaron entre Kate y “El Chapo”. 

La joven Kate, llorando se acaricia la carne todavía inocente para apaciguar al diablo de la concupiscencia, de modo tal que es capaz de responder a su amado Chapo, quien le escribió “ten fe en que estarás a gusto, te cuidaré más que a mis ojos” a lo que Kate le contesta: “Me mueve demasiado que me digas que me cuidas, jamás nadie me ha cuidado, ¡gracias! ¡Y tengo libre el fin de semana!” 

Pero cuidado, no perdamos de vista que el narcotraficante es un delincuente, un frió asesino del crimen organizado. ¿Qué precio pagará la desmedida ambición de Kate del Castillo? ¿Tendrá un buen fin? ¿Kate desbancará a la mamá de las gemelas? ¿Se volverá a fugar el Chapo? ¿Será deportado? Como buena novela de la vida real, tendremos que esperar al siguiente capítulo, y ojalá tenga un desenlace feliz.