Opinión

Veinte años después, todavía duele Colosio


Fragmentos del discurso que, según los expertos, marcaron el destino final de Luis Donaldo Colosio:

"Yo veo un México de campesinos que aún no tienen las respuestas que merecen. He visto un campo empobrecido, endeudado, pero también he visto un campo con capacidad de reaccionar, de rendir frutos si se establecen y se arraigan los incentivos adecuados."

"Yo veo un México de trabajadores que no encuentran los empleos ni los salarios que demandan; pero también veo un México de trabajadores que se han sumado decididamente al esfuerzo productivo, y a los que hay que responderles con puestos de trabajo, con adiestramiento, con capacitación y con mejores salarios."

"Yo veo un México de jóvenes que enfrentan todos los días la difícil realidad de la falta de empleo. Jóvenes que muchas veces se ven orillados a la delincuencia, a la drogadicción; pero también veo jóvenes que cuando cuentan con los apoyos participan con su energía de manera decisiva en el progreso de la Nación."

"Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan. Ciudadanos que aún no tienen fincada en el futuro la derrota; son ciudadanos que tienen esperanza y que están dispuestos a sumar su esfuerzo para alcanzar el progreso".

Veinte años después la problemática es la misma con nuevos actores y con espectaculares reformas estructurales y un sustantivo cambio de ver la problemática del país.

¿Cree usted, estimado lector, que este discurso le haya molestado al entonces presidente Salinas de Gortari? Pues bien, Salinas fue quien sacó a relucir a la nomenklatura en las conferencias informales que dictó en la Universidad de Harvard, en mayo de 1996.

El expresidente llegó a decir que la nomenklatura asesinó al candidato presidencial priista Luis Donaldo Colosio, para evitar que el PRI fuera sustituido por el Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol). Se llama nomenklatura en México a la clase política mexicana caracterizada por sus prácticas gansteriles, y su afán de vivir del estado mexicano, en alusión a los grupos de poder.

Parafraseando a Jorge Medina Viedas, entrañable amigo de Colosio y viejo conocido nuestro, en su famoso discurso del 6 de marzo de 1994, Colosio enfatizó esas nuevas convicciones. Un punto de inflexión en su línea de actuación como candidato, ante una realidad que le disminuía sus alcances como candidato. No fue, como se sugirió entonces, una ruptura con Carlos Salinas, sino una toma de posición ante las creencias dogmáticas del presidente que, envuelto en las pasiones contradictorias del fin de su sexenio, buscaba perpetuarse en el poder siendo un abanderado exitoso del neoliberalismo, del que Colosio tomó distancia.