Opinión

Réquiem por el león, el elefante y el tigre de bengala

El  día 9 de julio entró en vigor la ley que prohíbe los animales en el circo. Toda la familia circense fue arteramente dañada, indefensos y sin saber qué hacer con sus animales ya que todos y cada uno de ellos fueron entrenados, mañana tarde y noche en una disciplina que los hace seres superiores ante sus congéneres. 

Pero otros seres inferiores como los amigos verdes ecologistas sin más dañaron de certera puñalada el ánimo de los niños, del público, y al circo y a sus animalitos. 

El león ya no será más fiero ni rugirá en el espectáculo como el rey de la selva, el elefante ya no será la delicia de los infantes. Los tigres de bengala seguramente serán envenenados y su piel será vendida a alguna de las bellezas del Verde Ecologista. “Si no podemos alimentarlos vamos a tener que dormirlos, no tenemos opción”, afirmó  Armando Cedeño, presidente de la Unión Nacional de Empresarios y Artistas de Circo  quien además definió la crisis provocada tras la prohibición como “terrible”. 

Los osos, los camellos, los caballos, los pony ya no darán más vueltas a la pista ni los payasos harán cabriolas en ellos. La domadora indudablemente entrará en una gran depresión porque la han separado de sus envidiables animales, con los cuales convivió íntimamente año tras año. 

El circo representa una importante parte de la cultura humana, una noble empresa construida a lo largo de muchos siglos, prácticamente desde que el hombre empezó su cultura. 

La historia del circo se remonta al legado cultural dejado por algunas de las civilizaciones antiguas, desde el lejano oriente en la China antigua, la legendaria Mongolia, la tradicional India, etc., hasta el occidente más cercano en la culta Grecia,  el espectacular Egipto, la Roma imperial, etc. 

El circo es un espectáculo dinámico y selecto de una gran vitalidad, capaz de integrar aportaciones y experiencias provenientes de diferentes ámbitos de una manera creativa. Ayer como hoy el circo es algo profundamente vivo. Es el “arte del riesgo”, definición que es el epígrafe de la muestra y que insinúa precisamente la capacidad de experimentación, al circo como espacio de creación. 

En el mes de marzo El Circo Ringling Brothers, uno de los espectáculos de mayor tradición en el mundo, canceló sus presentaciones en México para todo el 2015, el portavoz del Circo, trató de explicar al gobierno mexicano sus estándares de cuidado a los animales y sus actividades de apoyo a asociaciones protectoras, pero éste prefirió vía la Profepa cancelar la ilusión de todos los niños del país, no más circo con animales. 

La función ha terminado, los circos y cirqueros se extinguen y los animalitos que los verdes dicen que la ley los protegería, hoy viven un futuro incierto, porque cada día que pasa la autoridad no da solución, morirán irremediablemente por inanición.