Opinión

Queridos reyes magos tecnológicos

No hay que inquietarnos por lo que vendrá, surgirá un nuevo orden social producto lógico del quehacer humano

En la literatura como en la política se torna necesario no tener miedo ante los tiempos actuales, flamantes, frescos y modernos.

La literatura no muere si no muere una lengua. Mañana aportará su obra, y tanto más amplia, lo espero, cuanto más parece agrandarse el hilo en el siglo XXI. Es imposible que asistamos a una agonía después de la prodigiosa actividad intelectual que marca nuestro tiempo, estamos seguramente en el nacimiento, en el comienzo de un gran periodo histórico, en este siglo que esta naciendo ya puede decirse que nuestra época ha fenecido y que el renacimiento es un nuevo orden que germinará en la confusión de las fantasías personales, mientras que lentamente la fórmula naturalista se completa y se impone, es decir se impone el Internet y nuevas tecnologías abrevian el tiempo de la inteligencia consumida.

Creo que nuestros hijos en su actividad cotidiana ya dan muestras claras y precisas de establecer este nuevo orden y que nosotros en nuestra observación le damos demasiada vuelta al asunto.

Estoy seguro que las revoluciones comenzarán así, con violencias en la rapidez de las nuevas tecnologías y nacerá un nuevo estado que dirimirá la autenticidad de las mismas, el mejor aprovechamiento y el uso de ellas en la no exterminación de la raza humana.

Por nuestra parte nosotros los escribanos debemos llevar a cabo una labor útil, es decir seremos la vanguardia de la democracia, difundiremos la lectura y ensancharemos a nuestro público.

Por lo que ahora ese público es demasiado grande y joven a los que les tendremos que aprehender su idioma generacional.

La ciencia y las tecnologías enterrarán las locuras humanas, las concepciones delirantes de los famélicos y los ambiciosos para establecer un nuevo orden social sobre las verdades naturales. Por eso no hay que inquietarnos por lo que vendrá, surgirá un nuevo orden social producto lógico del quehacer humano.

Ahora creo que lo único que anhelo es regresar a tener los seis años, escribir con buena letra mi carta, pidiéndoles que me alejen a mí y a los míos de los peligros cotidianos, que todas las buenas acciones se conviertan en regalos de bienestar.

Quiero creer y tener la seguridad que todas las niñas y niños tendrán un futuro promisorio, que los hombres y mujeres de nuestro país sean personas buenas, capaces, honestas, y que les estamos preparando una república, justa, equitativa, nítida, transparente, y tecnológicamente apta para enfrentarnos a cualquier eventualidad. Feliz año 2014.