Opinión

El Papa Francisco, Francisco I. Madero y el Peje

Recuerdo, tiempo atrás, a un hombre de izquierda y ex -rector de la Universidad de Puebla, que le decíamos que era “comunista guadalupano” ya que no faltaba ocasión para así demostrarlo, asistiendo a todos los actos eclesiásticos que lo invitaban y puso de moda invitar al arzobispo de Puebla a todos los actos políticos que encabezó.

Es grato manifestarles mis estimados lectores, que nuestro Peje en su carácter de pre-Presidente de la República, fue a Roma precisamente al Vaticano a ver al Papa para agradecerle su próxima y esperada visita a México y en especial a la Morena del Tepeyac.

No desaprovechó Andrés Manuel en reclamarle 102 años después al Papa, el antimaderismo de la Iglesia Católica durante el periodo de la Revolución Mexicana. A la letra el fragmento de la carta que le entregó dice: “A diferencia de Dios, somos seres humanos con errores y aciertos. Por ejemplo, hubo un Papa que se atrevió a bendecir y reconocer al dictador que ordenó asesinar al presidente Francisco I. Madero, nuestro apóstol de la democracia. Pero eso, desde luego, no es usted. De allí mi profunda admiración a su persona y liderazgo. “ 

Para 1913 el 99.5% de la población era católica, con algunos cuantos cientos de protestantes en la República, incluso algunos fueron eliminados por los católicos, sin duda, la virgen Morena reinaba en México de manera absoluta. 

Como es de todos bien conocido, el 9 de febrero de 1913 estalló la Decena trágica, cuyo último infausto evento fue el asesinato  de Madero y Pino Suárez. Días antes, cuando ya eran prisioneros de Victoriano Huerta, se presentó en palacio nacional el ex ministro de relaciones de Madero, el católico Pedro Lascuráin, que traía las cartas de sus renuncias. Pino Suárez se inconformó en cuanto al motivo que se daba como causa de las renuncias. Al final se convino en decir que renunciaban “obligados por las circunstancias”, es decir, las circunstancias de las bayonetas y los fusiles. Lascuráin salió a informar al general Huerta, sacó una medalla de su pecho y la besó devotamente. 

La noche del 22 de febrero de 1913, Francisco Madero y José María Pino Suárez fueron subidos a dos automóviles rumbo a Lecumberri, donde fueron arteramente acribillados. El Partido Católico Mexicano no mostró pesar alguno por las víctimas y se reservó el nombre de su candidato para la próxima elección presidencial. 

Así, el Papa al que hace referencia Andrés Manuel fue Pío X que estuvo a cargo de la Iglesia católica de 1903 a 1914, pues a la muerte de Madero el clero apoyó a un católico ferviente, al mismísimo Victoriano Huerta.

Por lo que no descarte estimado lector, que el día de mañana escuchemos del Peje un discurso profundamente católico cristiano poniendo al frente el estandarte de Morena y desligándose aún más de la izquierda.