Opinión

Negociar en lo oscurito

Negociar es dialogar con el otro hasta lograr un entendimiento. No se trata de imponer su voluntad por la fuerza, pese a que la presión no está excluida. Tampoco se trata, contrariamente a una idea preconcebida, de engañar a su interlocutor: las tretas no generan mejores tratados que la violencia. Negociar es antes que nada explicar bien su posición y tratar de entender bien lo que el otro desea. Es determinar lo que es más importante para cada parte a fin de equilibrar los consentimientos.

Negociar, es sin duda discutir, con todo lo que esto conlleva de astucia y discreción. Pero también es hablar claramente, pues el negociador que miente es casi inmediatamente descubierto, y como deja de inspirar confianza, está condenado a fracasar. Negociar es superar las contradicciones mediante un esfuerzo de imaginación. Es por qué la negociación es un arte, que puede aprenderse pero no enseñarse.

El objeto que se persigue con la negociación es que finalmente se concrete un compromiso formal entre las partes, donde estas puedan obtener resultados beneficiosos y favorables en pro del bienestar colectivo. La mayoría de las veces, cuando los políticos negocian, como el caso que nos ocupa, una reforma hacendaria es porque, posiblemente, el otro tenga algo que el primero no posea, y viceversa. Ambos necesitan uno del otro, por tanto, el proceso de negociación contribuirá a definir un acuerdo para que cada uno pueda “dar lo que tenga”, y así entre todos soportar la carga impositiva.

La idea de este proceso es que pueda llevarse a cabo una relación donde ganen los dos y no sólo gane una parte. La finalidad de negociar es que las partes queden satisfechas entre sí y puedan solventarse los intereses opuestos. Es muy probable que durante el proceso de discusión surjan ofensas o falacias que opaquen la negociación, sin embargo, las partes no pueden dejar de dialogar para poder obtener lo que desean.

El quehacer en la política tiene una gran variedad de interpretaciones; cada ciudadano, cada político, pueden basar su acción política en la interpretación en que más se consideren justificados, y, a su vez, en que más congruencia y consecuencia puedan explicar sus acciones. Sin embargo, la raíz del término debe estar presente en el manejo de los motivos de esa acción política, de tal manera que tenga la referencia precisa que valide la interpretación, el caso concreto del refresco y alimento chatarra que estarán grabados por cada litro o gramo de azúcar que lleven de más.

PRI, PAN, PRD y demás partidos políticos junto con el Gobierno de la República tendrán que decidir sobre las reformas financiera, energética, hacendaria, política electoral; la pregunta es ¿tomarán en cuenta a la sociedad y sus sectores interesados?, o continuarán con el ya muy perversa costumbre política,  el decidir solos y en lo oscurito.