Opinión

México país de resiliencia

La resiliencia es un término relativamente nuevo y la real academia de la lengua española lo define así: “Psicol. Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”.

Si entendemos que la resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias o el estrés severo, y a las crisis, entonces estamos ante una sociedad totalmente resiliente.

La resiliencia es la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente la adversidad para seguir proyectando el futuro. En ocasiones las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta el momento.

Ya lo decía Einstein “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países por que la crisis trae progresos”.

“Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.”

México cíclicamente transita en la crisis, que no es un problema que pueda resolverse de forma inercial y menos con la aplicación de medidas similares a las que la produjeron. Se requiere romper con dogmas y actuar en consecuencia. Se requiere claridad y sensatez para aceptar que la adversidad.

Tendremos que reflexionar en lo sucedido y en los cambios vividos y desde ahí, descubrir los pensamientos, emociones y aptitudes que nos ayuden a crecer.

Se trata de una respuesta en donde se debate una forma de acoplamiento frente la fatalidad.

Ser resiliente no significa no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades, la perdida del  trabajo, perdidas económicas, o una enfermedad grave son sucesos que tienen un impacto grande en las personas, produciendo una sensación de inseguridad, incertidumbre o aflicción emocional, miedo.

La resiliencia está vinculada a la autoestima, es importante trabajar con los menores para que desarrollen sanamente esta capacidad.

Aun así las personas logran por lo general adaptarse bien a lo largo del tiempo. El camino que lleva a la resiliencia no es un camino fácil, sino que implica un considerable estrés y un malestar emocional, a pesar del cual las personas sacan la fuerza que les permite seguir con sus vidas frente a la adversidad y la tragedia, es decir es un ajuste mental natural ante la adversidad.