Opinión

Jamás podré ser candidato independiente

Aunque en mi diccionario no existe la palabra jamás, en esta ocasión tendré que admitir que las exigencias planteadas en una nueva ley para poder ser candidato independiente casi son imposibles de cumplir.

Controversia ha causado la reforma al Código de Instituciones y Procesos Electorales del Estado de Puebla (Coipep), mejor conocida popularmente como “Ley Anti-Bronco”. Recordemos que el apodado “El Bronco” es el ex priista Jaime Heliódoro Rodríguez Calderón que se postuló independientemente y que en las elecciones del 7 de junio de 2015 se convirtió en gobernador del estado de Nuevo León.

El triunfo electoral de “El Bronco” fue cubierto por todos los medios nacionales e internacionales por ser Nuevo León uno de los estados económicamente más importantes de México, y por haber llegado a la gubernatura a través de la nueva figura política de candidato independiente o cívico que es aquel postulante que usualmente compite a un cargo político y que no pertenece a un partido político ya existente; modalidad que fue aprobada en la reforma electoral de 2014, gracias Jorge Castañeda, pionero de esta lucha.

Es la primera vez desde hace casi 70 años que ciudadanos sin partido podrán contender por cargos a nivel local y federal, en algunos estados ya lo hicieron en 2013, luego de que el Congreso de la Unión aprobara en 2012 una reforma constitucional que contempla la figura y, en mayo pasado, avalara las normas que regularán ese tipo de candidaturas.

Pese a ser un avance democrático, desde aquel tiempo se han considerado prohibitivos los requisitos para cumplir con la candidatura independiente. En Puebla los interesados deberán de entregar en 20 días el 3% de firmas de apoyo del padrón electoral, además que los ciudadanos que impulsen este tipo de candidaturas, deben comparecer personalmente ante los órganos electorales.

Por muy popular que fuera el candidato yo veo muy difícil que sus seguidores se presenten en el IEE (Instituto Estatal Electoral) a decir de viva voz que quieren apoyar a fulano o mengano como  candidatos a Diputado Local y en caso que así fuera seguramente también se le entregaría al aspirante su constancia de ganador ya que el 3% del padrón equivale a aproximadamente ciento treinta mil votos, cantidad suficiente para ganar cualquier distrito electoral.

Lo que se pretende con esta nueva ley es que los ciudadanos que quieran hacer política sean realmente los que puedan acceder a las candidaturas ciudadanas y que no sean militantes de otros partidos políticos que eventualmente dejen sus partidos para disfrazarse como ciudadanos.

Se comprende que los partidos políticos no quieran más competencia de la que tienen,  pero con una competencia real los partidos mejorarían en todos los aspectos. Así mis aspiraciones políticas han sido truncadas, con esta Ley jamás seré candidato independiente, en el supuesto sin conceder que logre todos los requisitos, mejor me apunto para Gobernador.