Opinión

Infiltrados que lucran con el sufrimiento del pueblo

Estamos cansados y aterrorizados por los mensajes con los que nos bombardean los medios de comunicación sobre el drama de la tragedia de Ayotzinapa y de la caída de la economía ya que lo sufrimos en carne propia y nos afecta a todos, obreros, campesinos, ingenieros, licenciados, estudiantes, ejecutivos, en sí a todos los que contribuimos y los que hacemos nuestra tarea diaria.

 El estado benefactor, o del bienestar, esta agonizante, los precios del petróleo van a la baja, el peso ante el dólar también. Además el empleo bien remunerado ya no lo volveremos a ver. Debemos de entender que esta crisis es de orden mundial, no sólo de México por lo que es necesario que todos juntos encontremos la solución.

 Pero es el caso, como a todos nos consta, que un sector de la población encabezado por aquellos que han manifestado que a este país se lo cargue la ching…, para nosotros llegar a recomponerlo, son los mismos que benefician al crimen organizado desviando la atención hacia el gobierno mexicano y no en contra de los verdaderos criminales. Son los mismos que hace dos años dijeron que los únicos votos válidos e inteligentes son los que se emitieron a favor de la izquierda y que todos los demás no cuentan y son producto del masoquismo, son los mismos que ahora se desgañitan diciendo “ se los llevaron vivos, vivos los queremos”.

 El perverso político, es un oportunista que tiene la habilidad para aprovechar cualquier ocasión, anteponiendo el beneficio personal, a cualquier otro principio o valor. Estos personajes se acomodan a las circunstancias, en beneficio propio, incluso, en contra de sus valores. Un infiltrado es una persona camaleónica, como un papalote, que el viento mueve para donde quiere, sólo que en nuestro país, el papel del papalote lo representan estos personajes oportunistas y el viento, lo representa el dinero que adquieren a nombre de causas nobles.

 Pero hay algo mas, que quiero recordar: “La verdad deja de ser verdad, cuando surge la contradicción” y el oportunista es contradictorio, al estar en un bando y después en otro, entonces, cuál es el sustento para la credibilidad de lo que pregonan; aquí es donde les enuncio mis estimados lectores el refrán: “Que en boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso”, y por lo pronto yo ya me cansé de delincuentes, infiltrados, que lucran con el sufrimiento del pueblo. #Yamecanse.