Opinión

Gobernar en coalición es un ejemplo democrático

Gran parte de los sistemas democráticos y de las leyes son mutables, no están escritas con letras de diamante, esto es porque con el tiempo las sociedades y los ciudadanos van cambiando, van evolucionando.

En sus últimos días de gobierno del mandatario Rafael Moreno Valle continúa su labor innovadora al frente del estado de Puebla, pese a su apretada agenda publicitaria por su candidatura a la Presidencia de la República por el PAN y por pedir hasta el cansancio “piso parejo”,  que por cierto el Tepjf declaró improcedente la acusación del PRD contra el gobernador Rafael Moreno Valle por presuntos actos anticipados de campaña en dos entrevistas de televisión y en un portal de Internet, pero en un arrebato protagónico y sin fundamento legal, los consejeros Roberto Ruiz, Adriana Favela y Beatriz Galindo de la Comisión de Quejas y Denuncias del INE, decidieron que una entrevista de radio al gobernador de Puebla, deje de ser difundida hasta por Internet, ordenándole también que deberá abstenerse de realizar, durante las entrevistas que conceda, expresiones que destaquen sus cualidades personales y logros de gobierno que pudiera posicionarlo con fines electorales y afectar así la equidad en la contienda presidencial, y mi querido Peje lleva casi dos décadas de autopromocionarse  y sigue tan campante.

Revirándoles, Moreno Valle que se están violando sus derechos fundamentales, así como la labor que ejercen los periodistas y enfatizó que la libertad de expresión es esencial y constituye un pilar fundamental para la construcción de una sociedad democrática como lo establece el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. 

Retomando el tema de las coaliciones, en la semana pasada el gobernador de Puebla presentó ante el Congreso del Estado la iniciativa de reforma constitucional para conformar legalmente los gobiernos de coalición aplicable al proceso electoral del 2018. 

Esta iniciativa consiste en hacer necesaria la formación de gobiernos de coalición en el caso de que un partido político no alcance el 42 por ciento de la votación, en caso que sea mayor el porcentaje de votos existe la opción de formar o no la coalición como lo establece actualmente la ley. Para esto se tendrá un plazo de 3 a 4 semanas para que el partido en cuestión tome la decisión, y en caso de negativa se procederá a un nuevo proceso electoral es decir, una segunda vuelta. 

El modelo de la segunda vuelta se viene discutiendo en México de tiempo atrás. En términos sencillos la segunda vuelta electoral es el método utilizado para designar la segunda ronda de votación en algunos sistemas de elección a cargos ejecutivos o legislativos cuando la votación es muy cerrada, se descartan candidatos y solo se vota por los dos punteros. 

Este modo institucional es originario del siglo XIX,  implementado por primera vez, según los registros históricos, en 1852 con la instauración del Segundo Imperio de Napoleón III. Luego se aplica nuevamente en la Tercera República, y surge con gran fuerza en la Quinta República a través de la Constitución Francesa de 1958. En Latinoamérica hay 14 países que han adoptado este sistema, en ellos la segunda vuelta tiende a alentar la formación de gobiernos compartidos, y propicia la formación política e interés de la ciudadanía. 

Indudablemente vivimos nuevos tiempos y cada vez es más marcado el fin de una era. Con el triunfo del por muchos repudiado republicano Donald Trump, con la muerte del Fidel Castro y con el inicio de una nueva tempestad económica, la votación por la paz en Colombia, el Brexit, etc.  entre otros eventos, vemos como el mundo va evolucionado. Es necesario reformar, democrática y pluralmente las leyes actuales para hacer más dinámicos los gobiernos; motivo este, por lo que vemos con buenos ojos la iniciativa de Rafael Moreno Valle.