Opinión

Escocia, un sueño de libertad

A Enya y Jimmy McCarty,

escoceses de cepa pura.

El día 15 conmemoramos un aniversario más del inicio de la independencia de México allá en el siglo XIX. Más de doscientos años después, el mapa geopolítico del mundo sigue en movimiento, nuevas fronteras se crean y se mueven, siendo Escocia noticia en el mundo al tratar de independizarse del Reino Unido.

El Reino Unido está formado por Inglaterra, Gales y Escocia, que juntos conforman la Gran Bretaña, además de Irlanda del Norte. La demanda por la independencia escocesa se basa en la idea de que Escocia debería independizarse del Reino Unido y volver al estado de independencia perdido en el 1707.

Actualmente, Escocia es una nación constituyente y región administrativa del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte con su propio gobierno autónomo, el Parlamento Escocés, con sede en Edimburgo. La nación era un estado soberano antes de la aprobación del Acta de Unión de 1707 cuando el Reino de Escocia fue unido con el Reino de Inglaterra por la fuerza para establecer el Reino Unido. Tras un acuerdo entre el Parlamento Escocés y el Parlamento del Reino Unido, la pregunta formal de este referéndum fue sencillamente: “¿Debería Escocia ser un país independiente? Sí o No”

En Europa, el precedente más cercano es el de la República de Crimea, que declaró su independencia de Ucrania tras un referéndum celebrado el 16 de marzo de 2014 antes de su anexión a Rusia, aunque el referéndum no fue reconocido por Ucrania ni por Naciones Unidas y estuvo sujeto a muchas irregularidades.

El Partido Laborista ha jugado un papel importante en este movimiento independentista. Algunos escoceses partidarios del Laborismo creen que una Escocia independiente sería un país mejor que sirva a su ideal del bien común. Ven al Reino Unido y piensan en un gobierno muy conservador, con un Primer Ministro de clase alta egresado del caro y prestigioso colegio de Eton; un Partido Laborista que ha sustentado sus principios fundacionales en la solidaridad entre los hombres, valores que se han olvidado.

El sueño de Wallace de una Escocia independiente no fue posible, ya que en el referéndum no fue aprobada la separación por un porcentaje del 10%; por el momento no será un país soberano, pero queda el precedente de que Gran Bretaña debe darle más autonomía, más poderes, y sobre todo no subestimar a los descendientes del patriota escocés, Sir William Wallace.