Opinión

Descarada intervención del FBI en la Elección Presidencial

En estos tiempos en que improvisados políticos usan el escándalo como arma mediática, pareciese que la seriedad y formalidad en las campañas electorales es cosa del pasado.

Si bien a Trump se le ha acusado de mil cosas, incluso de misógino y hasta agresor sexual, Hillary ha sufrido por el tema de los correos electrónicos. Mientras en el primer caso es un asunto de ética y moral de un candidato, en el segundo el problema es de confianza y seguridad nacional, cuestión que impacta mucho en la opinión de los americanos.  Desde el año 2009 Hillary cuenta con un servidor privado instalado en su casa. Ahí hacía uso de su cuenta de correo personal, pero mientras fue Secretaria de Estado también hizo uso de este servidor para asuntos de gobierno. 

Esta disputa, discusión que se ha mantenido obstinadamente y con tenacidad,  surgió en marzo de 2015 cuando en un artículo del New York Times se afirmaba que el manejo privado del correo de Clinton “pudo haber violado los requisitos federales” y “había alarmado” a funcionarios del archivo de gobierno. En julio de este año fue desestimada cualquier acusación contra Clinton, por falta de pruebas, incluso si fuese hallada culpable, las penas serían administrativas y no criminales. 

Pero en días recientes, sin agua va, el director del FBI James Comey reabrió el caso de los correos ante el Congreso. Esto debido a que nueva correspondencia electrónica de Hillary fue encontrada en la computadora del ex Congresista Anthony Weiner, quien es investigado por mantener conversaciones de carácter sexual con una adolescente de 15 años, la relación se da porque el  ex Congresista fue esposo de una de las asesoras más cercanas a Clinton. 

Ante el aluvión de críticas a quien dirige el FBI, se sumó la del propio presidente de Estados Unidos, Barack Obama quien dijo: “He hecho un esfuerzo muy deliberado para asegurarme de que no parezca que me estoy entrometiendo en lo que se supone que deben ser procesos independientes para tomar estas decisiones”… “Pero sí creo que existe una norma de que cuando hay investigaciones, no trabajamos basándonos en insinuaciones, ni en informaciones incompletas, ni en filtraciones. Trabajamos basándonos en decisiones concretas que se han tomado”. 

Podemos deducir que sí hay elementos que evidencian directamente la intención de James Comey o del FBI de influenciar en las elecciones, pero sin duda hay un escenario más politizado para las autoridades, causado por esta inusual campaña, recordando la frase de Hamlet “algo huele mal en Dinamarca”.

No necesita el lector ser muy sagaz para imaginar el efecto que va a tener este suceso, creo que ya lo está teniendo en las encuestas de tal modo que se habla de un empate técnico entre Hillary Clinton y Donald Trump.  

El asunto principal es de credibilidad, está en duda si Hillary ocultó información que no fue reportada al gobierno y si puso en riesgo la seguridad nacional al no contar con la seguridad electrónica del gobierno. 

Claramente el mundo está en contra de Donald Trump, pero  no olvidemos que los norteamericanos tienen una especial percepción de lo que ha sido el gobierno demócrata de Obama; y si en verdad consideran seriamente a Trump como una opción real para que los gobierne, entonces su sistema político ya está presentando serios signos de decadencia. El mundo espera en vilo cual candidato resultará ganador este 8 de noviembre para gobernar la nación más poderosa del mundo, y como no me puedo retractar y como lo tengo escrito y vaticinando, Hillary Clinton será la primera Presidenta de los Estados Unidos de Norteamérica.