Opinión

Cuidado con la cleptocracia


Cleptocracia, del griego clepto "quitar" y cracia "fuerza", dominio de los ladrones, es el establecimiento y desarrollo del poder basado en el robo de capital, institucionalizando la corrupción y sus derivados como el nepotismo, el clientelismo político, el peculado, de forma que estas acciones delictivas quedan impunes, debido a que todos los sectores del poder están corruptos, desde la justicia, funcionarios de la ley y todo el sistema político y económico. Este término se usa despectivamente para decir que un gobierno es corrupto y ladrón.

A ciencia cierta, la idea de corrupción ha estado presente en el hombre, por lo menos desde la filosofía antigua hasta nuestros días. Ya Aristóteles, concebía dos grandes categorías de gobiernos: los puros y los impuros. Mientras los primeros tenían como característica principal su orientación hacia toda la ciudadanía, los segundos se caracterizaban por perseguir el interés exclusivo de quienes gobernaban, corrompiendo con ello la naturaleza misma del gobierno. De ahí que cuando los ladrones se enraízan en el poder político y hacen uso de sus funciones públicas para canalizar sus intereses privados los llamemos corruptos, puesto que corrompen el fin que debería tener la administración de la cosa pública.

La corrupción es un mal que podemos hallar en cualquier régimen político, pero en la cleptocracia este acto se convierte en cotidianidad ya que la sociedad y los políticos terminan viéndolo como una situación normal, sin provocar desgaste en la legitimidad del gobierno, creo que en ese grado nos encontramos y lo vemos como políticamente correcto.

Es decir hemos creado una moralidad pública en donde sabemos que han robado pero también hicieron un hospital, que beneficiará a determinado grupo social, lo grave, lo difícil de este caso es que un gobierno corrupto con mentalidad cleptocrática crea y genera leyes corruptas instalando en la sociedad civil una percepción de que las cosas no están mal, que es inevitable la corrupción y que dichas conductas bien estructuradas y con alcance a mayores personas hará inevitable que estas conductas se enfrenten ante la justicia, y todo está encaminado a que la gente se resigne ante este flagelo.

La cleptocracia florece en regímenes populistas, donde el poder no reside en las instituciones sino en los líderes mesiánicos que pretenden gobernar sin instituciones y sin ningún tipo de control. Sólo basta darnos cuenta de nuestro alrededor, del poder del que gozan los funcionarios populistas que a veces es de tal magnitud que para el manejo del erario las arcas siempre están abiertas.

Asimismo, la ventaja o beneficio que recibe arbitrariamente una persona, dentro del populismo va formando en la gente una moral cleptocrática a la que ya describimos. ¿Cómo no recibir los beneficios y ayudas gubernamentales si de todos modos nos van a robar, si con tanta generosidad, amabilidad y deferencia nos ofrecen playas artificiales, mega conciertos gratuitos, enorme rosca de reyes, pistas de hielo, etcétera? Aunque al otro día nos receten un aumento en el metro, el gasolinazo preconcebido y un ínfimo aumento salarial.