Opinión

Casualidad, chiripa, azar, serendipitia

Nunca pensé que volvería a escuchar la palabra serendipity, la oí de nuevo en una amena plática que tuve con mi hija, recordando que en mi niñez la leí en el libro “Peregrinaciones de los tres jóvenes hijos del rey de Serendippo”.

El cuento trata sobre unos príncipes de la isla Serendip, que era el nombre árabe de la isla de Ceilán, la actual Sri Lanka, que solucionaban sus problemas a través de increíbles casualidades.

En el siglo XVIII, el inglés Horace Walpole, leyó el cuento en su versión en inglés: The Travels and Adventures of the Three Princes of Serendip, Los viajes y aventuras de los tres príncipes de Serendipo. Años después, cuando estaba buscando una palabra para describir la forma en que a menudo llegaba a revelaciones útiles, recordó esta historia de Serendip.

Walpole, gustaba de escribir cartas, y con su amplia gama de intereses, su conocimiento, su espíritu espontáneo y sus afilados poderes de observación destinaron su correspondencia a convertirse en una parte importante del registro literario e histórico de Inglaterra. Fue al principio de una larga carta a un amigo, fechada el 28 de enero de 1754, cuando Walpole inventó la palabra serendipity para describir la forma en que había descubierto algo interesante sobre el escudo de armas de los Médicis.

Viendo estos antecedentes “serendipity” es un término muy anglosajón, incluido en diccionarios de habla inglesa pero no aún de la lengua española, pero suele ser traducida popularmente de muchas maneras: “serendipia”, “serendipismo” o “serendipidad”.

Así la “serendipidad” es un descubrimiento afortunado que se produce sin planificación que se da de forma inesperada.

Lo que nos lleva a los tiempos actuales, el Internet acuña más que nunca este concepto, por la capacidad que tiene la red de descubrir caminos inesperados y llevarnos por senderos de información que no habíamos previsto, como el presente artículo.

Incluso algunos investigadores proponen formalizar la “serendipia” para gestionar la información en red. El siguiente paso de la búsqueda de información en Internet será a través de fenómenos de “serendipity” provocados deliberadamente. La facultad extraordinaria que tienen algunas personas para encontrar la información adecuada sin haberla buscado, y que ha sido la base de importantes descubrimientos científicos, es susceptible de ser formalizada y trasladada a Internet.

“El que busca, encuentra” dice el dicho popular, así que sigan buscando caros lectores, tal vez tengan un serendipity.