Opinión

Análisis  y crítica de la situación del PRD

Renovarse o morir. Tras las elecciones federales pasadas, claramente se ve que el partido que perdió más sufragios efectivos fue el Partido de la Revolución Democrática. En el caso de Puebla el decaimiento es más notorio  y causa alarma pues ni siquiera se posicionó el partido en el tercer puesto de preferencia entre los ciudadanos. 

Por lo que considero es un buen momento para la autocrítica, analizar los errores cometidos para no volver a repetirlos, la crítica constructiva por supuesto, para replantearse  las medidas y el camino a seguir. 

El objetivo principal que persiguen los partidos políticos es tomar y ejercer el poder de acuerdo con una ideología y un programa determinado, para alcanzarlo, buscan el apoyo popular a través de las elecciones. Aunque ahora en tiempos modernos el fin de la ideología y el programa básico de gobierno se confunde, es muy similar en todos los demás partidos. 

Yo estimo que la propensión de los dirigentes partidarios de tener “vacas sagradas” como personajes emblemáticos es una pésima fórmula ya que las dirigencias medias, llámese “tribus”, se dislocan por el poder. 

Lo que sucede es que fuimos usados por López Obrador, por Ebrard, Armando Quinterno, Fernández Noroñas, etc. y así un sinnúmero de oportunistas políticos que sintieron que podrían manchar su plumaje con las rebatingas de las corrientes, y optaron el primero en formar su propio partido y los demás se convirtieron en adoradores del nuevo Quetzalcoatl. Verbigracia, Martín Batres,  Ricardo Monreal, Mario Delgado, Manuel Bartlet etc. etc. Los partidos del Movimiento Ciudadano y PT, los cuales también fueron usados para tener el recurso económico y encumbrarse en una diputación o en una senaduría, buscando sólo el poder por el poder mismo. 

Y posteriormente no se hicieron los amarres inteligentes con las diferentes personalidades de izquierda que pudieran apuntalar una buena votación, si no que se optó por las cuotas de poder de las corrientes dando como resultado candidatos que sólo los conocen en su casa, que no aportaron votación alguna, y otros de plano restaron votación para favorecer al candidato de otro partido. 

Cabe recordar que los cuadros del PRD no se han renovado generacionalmente, tampoco hay una renovación del pensamiento, el PRD deberá ser un partido reformador, adalid de las buenas causas, y  no un partido adormecido hasta la letárgica de nuestros procesos intelectuales y en tal estado renunciamos al deber por la prebenda cuando más bien deberíamos de honrar el deber cumplido. 

Deberemos de rescatar como deber primordial el de poseer un criterio honrado, independiente y valeroso que es el criterio que le dará seguridad a nuestro partido y que hará posible que nuestros afiliados tengan ante sí la obligación de ayudarnos a tener un pensamiento justo, recto y moderno.   

En conclusión, se optó por una aparente unión de las diferentes corrientes que conforman el partido, sin que nos unificara un criterio de lo que se ha hecho bien y que pudiera hacerle contrapeso al partido de Morena, PRI y Verde Ecologista, PAN; al menos así sucedió aquí en Puebla.