Opinión

Albert Camus a 100 años de distancia


Se cumplen cien años del nacimiento de Albert Camus. El pensador reivindicaba, hasta hace poco, en un texto inédito, la lucidez, la desobediencia, la ironía y la obstinación equiparándolos a los cuatro puntos cardinales para que fuera posible un periodismo libre. Cuatro ideas-fuerza que sirven también para recorrer su teatro, su narrativa y su propuesta filosófica con la misma y profunda intensidad.

Mi amiga Rossi Roveglia a mediados de los setentas me introdujo al sofisticado mundo de la vida inmortal de Albert Camus, al obsequiarme el libro de El Extranjero y posteriormente me enganché de él con el mito de Sísifo recordando aquella frase "no te afanes alma mía, por una vida inmortal, pero agota el ámbito de lo posible".

Esta metáfora del esfuerzo inútil y constante del hombre durante la vida que queda representado por esa piedra gigante que empuja incansable por una pronunciada cuesta arriba. Y que recuerda al mito de Sísifo uno de los ensayos filosóficos en el que Camus enfrenta al suicidio contra el amor por la vida.

Camus nació un 7 de noviembre de hace cien años en Argelia dentro de una familia de colonos franceses dedicados al agro, pero de muy joven, el ensayista, escritor y periodista exhibe su pasión por las letras, publicándose a los diecinueve años sus primeros textos.

Su militancia en la resistencia francesa durante la segunda guerra mundial y la influencia que sobre él tuvo el existencialismo se materializó en una visión absurda del destino humano.

Fue con La Peste, donde parece cambiar su concepción del ser humano con ideas como la solidaridad o la capacidad de resistencia de los hombres.

Sobre El Extranjer, Camus dice: "no es ni realista ni fantástica. Me parece más bien un mito encarnado, pero muy arraigado en la carne y el calor de los días". Y es que la fuerza de su proyecto radica, precisamente, en esa actualización del mito clásico, en la creación de modelos a partir de figuraciones que requieren al lector y que son reflejo de la soledad y el desamparo a los que el hombre moderno se somete mecánicamente. La humanidad va hacia el suicidio colectivo. La única solución, la única posibilidad de dejar de cargar día a día con la misma roca, es la creatividad.

En el programa de Es la Hora de Opinar de Leo Zuckermann el doctor Roberto Breña por cierto, hermano de otra entrañable amiga mía Gabriela, concluyó con cinco sencillas reglas que se desprenden de los artículos periodísticos de Camus y estas son: 1. No al sometimiento del dinero 2. No a la obsesión por agradar 3. No a la mutilación de la verdad 4. No al halago a los peores instintos y 5. No al gancho sensacionalista. En conclusión, nunca desprecies al lector.