Se descubrió que...

El sexo es ubicuo

Todo en el mundo es sexo: el canto del pájaro macho, el plumaje del pavo real macho, el color de las flores para atraer abejas que se llevarán su polen, nombre del semen vegetal, para fertilizar otra flor. Por eso los padres comienzan a explicar el sexo a sus hijos preguntones con historias de abejitas.

“El sexo ha moldeado de forma profunda la apariencia, conducta y evolución de muchos organismos, ya sea el canto de un ave macho para marcar su territorio o la minúscula levadura que busca pareja lanzando señales químicas. Las fuerzas genéticas y evolutivas que subyacen a las diferencias sexuales y la determinación del sexo resultan cruciales para entender mucho del mundo natural, incluyendo la biología humana”, indica la Genetics Society of America.

Esta organización anuncia en sus journals Genetics y G3: Genes/Genomes/Genetics que a partir de junio publicará una colección de ensayos enfocados a la biología de la determinación del sexo.

Al crear un foco sobre la genética del sexo, estos journals “esperan alentar una interfertilización de ideas entre investigadores que trabajan, desde diversos ángulos, en problemas relacionados. Esto es: atracción, apareamiento, fertilización y resultados, pero entre ideas afines: “sexo” en el mundo del sexo.

Las investigaciones iniciales examinan “la pérdida evolutiva de los cromosomas Y (los propios del macho), la selección sexualmente antagonista, el cambio de reproducción sexual por asexual en ciertos hongos, mecanismos que evitan la autofertilización en plantas, y las conexiones entre tópicos en apariencia diversos relacionados con la biología específica del sexo”.

La colección de ensayos incluye investigaciones de las universidades Stanford, Texas en Arlington, Laval, California en Davis, las de Módena y Reggio Emilia, en Italia, y el National Evolutionary Synthesis Center.

 ¡Indio!

Nunca, nunca, nunca dejará de haber insultos en el futbol y otros deportes. Tampoco es deseable, son parte del ambiente en los estadios, como la cerveza. Al defensa que deja pasar un delantero, su afición le gritará ¡Pendeeejo!; habrá mentadas para el delantero que alentábamos y, zas, pierde el balón... Le gritarán ¡puto! al que juegue sucio contra los nuestros... Todo mundo sabe más: la jugada debió ir por la banda opuesta, el pase debió ser a otro jugador: el mundo de los expertos. Está bien.

¿Cuánta gente le gusta que haga el coro de ¡puutooo! en el estadio Azteca un domingo de Guadalajara-América? Lo hacen ambos bandos, así que la suma anda por los 100 mil. Hagamos un ejercicio de imaginación: la selección de México juega contra la de España en Madrid. El portero mexicano despeja y el estadio se estremece: ¡Indiooo!; el defensa mexicano gana el balón: ¡Indiooo!; el delantero mexicano elude la defensa de España y 100 mil españoles gritan: ¡Indiooo!

Ahora, ¿cómo se siente usted? Cámbielo por judío, negro y chino. ¿Es parte de la emoción del juego?

Hay una atenuante en ese grito: indio no siempre es un insulto. No lo es cuando decimos que Benito Juárez fue un presidente indio. Que algunas culturas indias hicieron notables observaciones de los movimientos celestes. No lo es cuando hablamos de bordados oaxaqueños, árboles de la vida y soles de Metepec.

Pero es raro el caso en el que puto no se diga con, al menos, desprecio. No siempre es sinónimo de homosexual. En cosas o situaciones no tiene ni sombra de connotación sexual: “Tanto puto canal y nada qué ver…”. “Llevo dos putas horas con este puto dolor”. Dicho a un hombre tampoco es, necesariamente, referencia homosexual: Qué puto rajón eres; qué puto chismoso es tu hermano. Hasta lo podemos usar: “Putos que no cogen… a chingar a su madre…”, decía el inolvidable amor que me dio momentos de diamante vueltos con los años perlas tristes (paráfrasis de Pellicer).

Sexual o no, es insulto. Coreado por un estadio, no quiero imaginar lo que hace al jovencito al que ya le gusta el guapo de su escuela y sabe cuál será el grito de acoso de los gandayas (con Y por lo explicado hace días)

Novela: Olga: Una bellísima jovencita hace todo por destruir su vida, y casi lo consigue. Planeta.

 

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