Se descubrió que...

Hay nueva especie de electrones

Un electrón es idéntico a otro. Lo es más allá de la similitud que hay entre dos células de un mismo tejido. Por decirlo de forma humanizada: las células conservan individualidad, lo electrones no. Uno es por completo indistinguible de otro. De ahí la importancia, para el conocimiento de cómo funciona el universo, de electrones “que se comportan como neutrinos que hubieran adquirido una notable masa”, dice el reporte de un equipo encabezado por Leonid Levitov, del MIT, y sir Andre Geim, premio Nobel que trabaja en la Universidad de Manchester, Reino Unido.

Además del inesperado descubrimiento que replantea la física del universo, la investigación “unifica ciencia de materiales, física de partículas, teoría de la relatividad y topología”, dice Geim.

El neutrino es una partícula inmensamente elusiva que tiene tan mínima interacción con otras partículas de materia que la densa ola proveniente del Sol cruza el planeta (y a nosotros) sin apenas desviarse ni chocar con un átomo. Por lo mismo, detectarlos es una empresa monumental que se intenta en minas subterráneas llenas de agua pesada y detectores. En este tipo de agua, los dos hidrógenos de la molécula del agua común los sustituyen dos hidrógenos pesados (con un neutrón, demás del protón, en el núcleo). Es un isótopo (variedad) de hidrógeno llamado deuterio (del griego déftero= segundo).

El nombre lo acuñó Enrico Fermi al considerarlo un minúsculo neutrón, partícula sin carga eléctrica, y su existencia la predijo Wolfgang Pauli en 1930. Por años se consideró al neutrino partícula sin masa. La supernova 1987A demostró que sí la tiene porque las partículas de luz, fotones, nos llegaron antes que la lluvia de neutrinos procedentes del cataclismo estelar. Pero su masa anda por la mil millonésima parte de la masa de un átomo de hidrógeno.

Cuando una película de carbono, el material esencial de la vida terrestre, tiene el grosor de un solo átomo, se llama grafeno. Las puntas de nuestros lápices están hechas de grafito (del griego grafo= escribo), una estructura del carbono en cristales. Como su conductividad eléctrica aumenta con la temperatura es un semiconductor.

Cuando se pone una capa de un compuesto de boro y nitrógeno (nitruro de boro) sobre el grafeno y se alinean (tono en la e como marean, pelean, arrean) las rejillas cristalinas de los dos materiales, los electrones del grafeno presentan una conducta relativista nueva: pueden sesgarse a grandes ángulos. El control de los electrones se realiza a semejanza “de los botes de vela que avanzan en diagonal al viento”. Cuando el viento no viene de popa, sino de proa, el velero no podría avanzar. Pero los antiguos marinos aprendieron a orientar las velas de forma que el curso del barco vaya haciendo diagonales, zigzag, línea quebrada al puerto, cuando la recta no la permiten los vientos.

Lo mismo hacen en el experimento MIT-Manchester publicado este viernes en Science. El efecto en electrones “no tiene análogo conocido en física de partículas”; de ahí que sea importante para el conocimiento del universo.

Además de abrir puertas a la cosmología y la física de partículas, el descubrimiento cambiará la tecnología de las computadoras basadas en física clásica en lo que tenemos las cuánticas que, también esta semana, acaban de dar otro paso: investigadores de las universidades de Bristol y Queensland, así como del Imperial College London han encontrado una forma de correr un algoritmo cuántico con métodos más sencillos. Algoritmo es, dicho en breve, un conjunto finito y fijo de instrucciones para obtener un resultado: la regla que nos enseñan en primaria para obtener el máximo común divisor de dos números enteros, el método para resolver ecuaciones.

La palabreja adquirió connotaciones satánicas desde que nos dijeron que los enemigos del pueblo habían infectado las computadoras de la UNAM con un algoritmo maligno para hacer fraude electoral. Respuesta: no se usaron porque en cada casilla se sumaron los votos a mano. Los resultados se dieron a cada partido y se expusieron afuera de la casilla.

 

Novedad: No hubo barco para mí, Cal y Arena (Ensayo Personal).

 

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