Se descubrió que...

Tenemos "mamá" levadura

Los humanos dimos nuestro más reciente paso evolutivo hace apenas 200 mil años: nada. Y sólo en el Este de África, por donde hoy están Kenia y Etiopía (allí acaban de encontrar restos fósiles de otro australopiteco en nuestra línea evolutiva). Podemos revisar nuestra genealogía prehumana pasando de los Homo a los Australopitecinos (nombre que significa “changos del sur”) y encontrar el abuelo que compartimos con los chimpancés. A unos 12 millones de años tenemos al ancestro común con los gorilas.

Hace 65 millones de años, cuando el impacto de Chicxulub, costa de Yucatán, la consecuente desaparición de los dinosaurios nos ofreció una oportunidad a los mamíferos, menos afectados por el gran desastre al ser pequeños y comer poco. Luego debemos seguir la pista de O mio babbino caro por los mares: todavía conservamos de entonces la disposición del vello de la espalda, casi invisible en la mayoría, formando un canal a los lados de la columna vertebral en el sentido del agua al nadar. ¿Y luego?

“A pesar de los mil millones de años de evolución que separan a humanos de la levadura para hornear, cientos de genes de un ancestro que las dos especies, humanos y levaduras, tienen en común viven en ambas casi inmodificados”, dicen biólogos de la Universidad de Texas en Austin. El equipo descubrió grupos de genes sorpresivamente estables en el tiempo. Los resultados vienen en Science de este 22 de mayo.

El hallazgo permitirá usar “levadura humanizada” para mejor comprender desórdenes genéticos y probar drogas que traten esas enfermedades.

“Aunque una levadura consiste de una sola célula y los humanos tenemos millones de millones organizadas en sistemas completos, compartimos miles de genes similares. De éstos, unos 450 son esenciales en la sobrevivencia de las levaduras. Así que los investigadores removieron la versión levadura y la reemplazaron con la versión humana. Esperaban ver que la levadura muriera. Pero casi la mitad de las nuevas cepas con un solo gen humano, insertado con ingeniería genética, sobrevivió”.

Comenta Edward Marcotte: “Las células usan un conjunto común de partes y aun después de mil millones de años de evolución independiente son intercambiables. Es una bella demostración de la herencia común a todos los seres vivos: poder tomar ADN de un humano y reemplazar el ADN correspondiente en una célula de levadura y tenerlo apoyando con éxito la vida de la célula”.

Marcotte supone que podría haber otros mil pares de genes intercambiables entre humanos y levaduras. Con los cerca de 200 ya identificados se tiene una poderosa herramienta para investigar drogas útiles para tratar enfermedades genéticas.

Luego de 120 mil años de sobrevivir –al borde de la extinción porque no éramos muchos más de 10 mil-- los humanos tuvimos un súbito éxito reproductivo gracias al lenguaje para organizar la cacería de animales mayores, y hace 80 mil años nos comenzamos a dispersar por el globo terráqueo. Una era glacial concentró agua en hielos con kilómetros de grosor y bajó el nivel de los mares. El fondo marino entre Asia y Alaska formó un puente terrestre: Beringia, y permitió poblar América desde Asia. No hay pueblos americanos originales.

Tú equivocar ventanilla, jéfetl

Lorenzo Córdova, consejero presidente del INE, no hizo mofa de cómo hablan los indios, sino de un único imitador de caricaturas que le exige una curul porque representa a “la gran nación chichimeca”, y cree demostrar su indiedad plagiando hablar indio de serie gringa. Chantajista, delincuente electoral. Y racista porque emplea el oprobioso nombre que los aztecas asestaban a los indios norteños: hijos de perro. Eso significa chichimeca (Enciclopedia de México).

Más grave que equivocar ventanilla, pues el INE no reparte diputaciones, es la ignorancia del presunto indio en temas indios: no existe, no ha existido y ya no existirá “nación chichimeca”, ni gran ni mini. El compa jefe estar empleando término despectivo que aztecas, y otros pueblos cultos, usar antes para nombrar a tribus de cazadores-recolectores del norte: hijos de perro.

 Cuentos: El vino de los bravos (y unos tequilas), Planeta.

 

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