Se descubrió que...

Somos libres... hasta un punto de no retorno

¿Somos libres cuando tomamos decisiones? Todos los códigos penales, desde el Código de Hammurabi en Mesopotamia, las leyes de Solón en la Atenas clásica, el Derecho Romano, el Código de Napoleón derivado de la Revolución Francesa y todo el sistema de valores, escritos y orales, que nos rige, responde sin dudar que somos libres, por eso somos responsables y los castigos de la ley son proporcionales a la falta (excepto en el mundo islámico).

Dios nos dio libre albedrío y luego nos castigó con el Diluvio o con lluvia de fuego cuando no hicimos lo que él ordena, dice un chiste que circula por la internet.

Un equipo de la Universidad Técnica de Berlín conducido por Benjamin Blankertz y Matthias Schultze-Kraft, y del Centro para Neurociencia Computacional con John-Dylan Haynes, ha puesto a prueba estas viejas convicciones y los resultados son notables. El estudio, publicado en diciembre pasado por los Proceedings of the National Academy of Sciences de Estados Unidos, comienza por recordar los estudios realizados por Benjamin Libet en la década de los 80 del siglo pasado: estudió la naturaleza de los procesos cerebrales durante la toma de decisiones consciente.

Libet colocó electrodos en torno al cráneo de los participantes para observar la actividad cerebral. Luego pidió realizar una tarea y vio los cambios. Así "demostró que las decisiones conscientes se iniciaban por procesos cerebrales inconscientes, y que una ola de actividad en el cerebro, a la que se refería como 'potencial de alerta', podía registrarse aun antes de que la persona hubiera hecho una decisión consciente". Dicho de otra forma: aún no sabemos qué movimiento haremos durante un juego y ya las órdenes cerebrales se han disparado.

Los equipos mencionados han revisado el tema. "Empleando técnicas de medida de última generación, los investigadores pusieron a prueba si la gente era capaz de frenar movimientos ya en curso una vez que el potencial de alerta (todavía inconsciente) para un movimiento había sido disparado".

Los investigadores se preguntaban si una oleada de señales cerebrales hacía automáticas las siguientes decisiones y no quedaban bajo control consciente.

Como parte del estudio, el equipo pidió "a los participantes entrar en 'duelo' contra una computadora y monitoreaban sus ondas cerebrales durante el juego empleando electroencefalografía (EEG)". A una computadora con programa especialmente diseñado se le pedía usar los datos del EEG para predecir cuándo una persona haría un movimiento particular. El objetivo consistía en superar al jugador, lo cual se lograba manipulando el juego a favor de la computadora tan pronto como la onda cerebral indicaba que el jugador iba a hacer un movimiento.

Resultó que hay más libertad que la considerada por Libet, las personas son capaces de intervenir en su toma de decisiones e interrumpir un movimiento antes decidido, sí; pero "nuestro estudio muestra que hay un 'punto de no retorno' en el proceso de tomar decisiones, punto después del cual ya no es posible cancelar un movimiento".

En conclusión, no estamos (¿quién?) tan a merced de nuestras ondas cerebrales como podría sostenerse con los estudios de Libet hace 30 años y podemos interrumpir un movimiento decidido, pero también tenemos un "punto de no retorno", pasado el cual ya no podemos cancelar el movimiento que nuestras ondas cerebrales hacen suponer llevadas a una computadora. Y ese inicio de una voluntad tiene origen inconsciente.

Los estudios anteriores vieron en las señales preparatorias del cerebro, todavía no conscientes, una negación del libre albedrío. "Nuestro estudio muestra ahora que la libertad está menos limitada de lo pensado. Sin embargo, hay un punto de no retorno". Esto es, un momento en que ya la voluntad, la conciencia, no puede cambiar el sentido de la oleada de señales inconscientes.

Como jarro DE atole, botella DE tequila, copa DE vino, taza DE café, cartón DE cerveza, así vaso DE agua: porque hablamos de uno lleno y no simplemente mojado. Glass OF water, verre d'eau, bicchiere DI aqua... etc.

Cuento: El vino de los bravos (y unos tequilas), Planeta.

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