Se descubrió que...

La idea del Holocausto la plantó Al-Husseini

Masacres de judíos las ha habido por dos mil años, no las inventaron los nazis. Pero este régimen creó, por primera vez en la historia, y sólo desde 1941, una cadena de producción de muerte, un horror de tipo industrial, eficiente como la fabricación de acero de los Krupp, para exterminar un pueblo completo. Surgió así el término genocidio, hoy abaratado por el abuso. La maquinaria de exterminio nazi aprovechaba cabellos, oro de empastes dentales, grasa corporal y ropas de sus víctimas: judíos, gitanos y homosexuales.

Pero esa monstruosidad no comenzó hasta 1941. Aunque ya en Mi Lucha Hitler había descrito al pueblo judío como el enemigo principal del pueblo alemán, al llegar al poder, en 1933, la política nazi vio una solución final en el propio sionismo: la creciente ola de judíos que se establecían en la zona turco-otomana del Israel bíblico, mayor a partir de la disolución del Imperio Otomano (turco), vencido con el Alemán y el Austro-Húngaro en la Guerra Mundial de 1914-18.

Desde el siglo XIX, creció la inmigración judía a zonas turcas, compraban tierra (arena, desierto) al pashá de Jerusalén y creaban poblados autogestionados y de régimen socialista: todos trabajan, todos comen, los kibutzim. Pronto hubo agencias para colaborar en el traslado de inmigrantes y de capitales judíos. El deseo de volver se expresaba en la despedida usual: (Nos vemos) "el año próximo en Jerusalén". Los nazis se propusieron ayudar a que así fuera.

Entre las agencias surgidas para el traslado de inmigrantes al futuro Israel está la del Acuerdo Haavará. Según la Encyclopedia Judaica virtual "una compañía para la transferencia de propiedades judías desde la Alemania nazi a Palestina", tierra bajo mandato británico desde el fin de la guerra. La agencia se estableció en Tel Aviv "siguiendo un acuerdo con el gobierno alemán en agosto de 1933, para facilitar la emigración de judíos a Palestina permitiendo la transferencia de sus capitales en forma de bienes alemanes de exportación".

Asesinatos en masa de judíos ya habían ocurrido, bajo el régimen nazi, antes de la Segunda Guerra, pero el Acuerdo Haavará comprueba que aún no tomaba forma la idea del exterminio total en campos de muerte. Una opción era ayudar a que los judíos abandonaran Alemania y, como se llevarían sus capitales, el Haavará Agreement señalaba que no sería en marcos del Reich, sino en bienes alemanes de exportación. Así, al tiempo que los nazis se deshacían de una población indeseada, incrementaban sus exportaciones.

Estamos ante una solución que todavía no es Auschwitz. ¿Cómo se dio ese monstruoso salto? En primer lugar, los judíos alemanes no salieron en masa rumbo a Tel Aviv y la solución no fue definitiva. Luego hubo la voz del Gran Muftí (cargo religioso musulmán) de Jerusalén, Amín al-Husseini, recibido por Hitler con mucho afecto, amigo y colaborador cercano de Eichmann: el problema judío no eran los judíos alemanes, sino los de toda Europa. Y también los de la Palestina inglesa, donde el muftí había instigado las matanzas de judíos en 1929; comenzaron en Hebrón y Safed, se extendieron por el Mandato; el mismo Husseini que sería el aliado árabe de Hitler y el incitador del Holocausto con Eichmann.

Al-Husseini es la referencia inmediata a los principios aún vigentes de Hamás según los cuales hasta los árboles y las piedras denunciarán al judío ante el musulmán: "Detrás de mí se esconde un judío, ven, musulmán, y mátalo". Es el padre ideológico de Fatah, OLP y de la actual Autoridad Palestina de Mahmud Abás.

A eso se refirió el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, en quien el odio anti-israelí se ha volcado: "¡Exonera a Hitler y culpa a los palestinos!" Frase absurda, ahistórica, torcida: nadie puede exonerar a Hitler de lo que él y sólo él pudo ordenar.

Pero en tomar esa decisión fue importante la voz de Al-Husseini en Berlín.

A los palestinos de hoy, Israel sigue ofreciendo "paz por tierras". Que lo cumple lo demostró con Egipto al que regresó el Sinaí, lleno de petróleo. Pero tampoco puede suicidarse, como le piden con un "todo Israel será Palestina".

Ensayo: No hubo barco para mí, Cal y Arena (Ensayo Personal).

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