Se descubrió que...

1/1: El día en que no ocurre nada…

El 1 de enero no tiene ningún sentido en el calendario cristiano. Si el nacimiento de Cristo se celebra el 25 de diciembre (por razones extra-evangélicas y paganas ya revisadas aquí), esa fecha debería ser el primer día del nuevo año en la cuenta cristiana. El día de nuestro cumpleaños añadimos un año a nuestra edad. La edad de Jesús, y de la cuenta del tiempo a partir de su nacimiento, debería añadir un año el día de su cumpleaños, real o ficticio y no una semana después.

Tampoco el año astronómico cierra ni abre un carajo. El solsticio de invierno ocurre entre el 21 y 22 de diciembre: la noche más larga, así las horas de luz comienzan a crecer un día después: el 22 ó 23 de diciembre, buen momento para marcar el nuevo año. No se hace.

 Otra buena fecha para comenzar un nuevo año es el inicio de la primavera. Un día después del equinoccio es una sensata fecha para comenzar el año y poner el día 1 del mes 1. Tampoco se hace.

El problema lo introdujo el buen monje y astrónomo, malo en aritmética de sumas y restas, llamado Dionisio y apodado El Exiguo por su exigua estatura. Son años los que se deben cambiar a la era cristiana.

Tenemos un dato cierto: la muerte de Herodes, según el calendario judío o el romano (denominado ab Urbe condita, a.U.c.: “desde la fundación de La Ciudad” o sea Roma), porque se trató de un rey: el año 750 a.U.C. Y tenemos un relato, en Mateo 2:13, de la matanza de niños menores de dos años ordenada por Herodes (gran benefactor de la humanidad) para acabar con la vida del futuro “rey de los judíos”. Cuento que tiene todos los visos de patraña.

Bien, Herodes no pudo haber muerto antes del nacimiento de Cristo o no hubo masacre de Inocentes. Dionisio el Exiguo fecha el nacimiento de Jesús en el año 754 de la era romana. De ser así,  Herodes murió el 4 antes de Cristo.

El asunto va más o menos así: jamás hubo años 14 d.C., 114 d.C. ni 514 d.C. porque el mundo mediterráneo se siguió rigiendo por la era romana. En el calendario cristiano, la fiesta importante es la Pascua, momento de la Redención de la Humanidad (ignoro redención de qué, pero eso dicen). Hacia el año que se habría llamado 525 d.C. y tuvo el número de la cuenta romana, el papa Juan I encargó al monje chaparrín calcular el año del nacimiento de Jesús. Ya se celebraba el 25 de diciembre como día de su nacimiento, sin fundamento en ningún Evangelio: papas y gente culta sabían que era la fiesta romana del Sol Invicto. Faltaba calcular el año. El Annus Domini: Año del Señor.

Lo que sí señalan los Evangelios es que María y José, padres de Jesús, debieron ir a empadronarse por orden del emperador romano Augusto (Israel era provincia de Roma), quien deseaba saber el número de sus súbditos (como la SEP el de sus maestros pagados en nómina).

Lo malo es que Augusto reinó casi medio siglo y, para mayor confusión, comenzó con el nombre de Octavio. Fue el primer emperador romano, ya que con Julio César terminó la República. Asesinado César en el 44 a.C.,  y derrotados y muertos Marco Antonio y Cleopatra en Egipto en 31 a.C., pasaron cuatro años para que, en 27 a.C., el Senado otorgara a Octavio el título de augusto, que pasaría a ser su nombre en la historia, Augusto emperador. Del año 31 a.C. a su muerte, en 14 d.C., Augusto reinó 45 años o 44 descontando el año que co-gobernó con Cesarión, hijo de César y Cleopatra, aunque la magnífica serie Roma se lo cuelga al soldado Pulo. Durante esos años, cuatro fue Octavio. Luego, Augusto.

¿No serán esos cuatro años los que trompicaron al chaparrito? No me creo la versión de que los haya eliminado, de forma voluntaria, para borrar la memoria de Diocleciano, perseguidor de discípulos de Jesús, pues fueron muchos los que los echaron a los leones y Dionisio no los borró.

La Era Cristiana, pues, lleva un mínimo de cuatro años de atraso. Y pueden ser hasta siete. Así que el 1 de enero es fecha “in the midle of no-where”. No tiene sentido ni astronómico ni histórico ni religioso: Pasen ustedes muy Feliz Nada.

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