Se descubrió que...

Vemos formarse una memoria... ¿sí?

Neurocientíficos de la Rosalind Franklin University of Medicine and Science han descubierto que "algunas neuronas parecen ansiosas por reunirse en redes donde tiene lugar el aprendizaje". Los hallazgos, publicados esta semana por el journal Current Biology, "permiten entender cómo redes del cerebro pueden con rapidez concertarse para construir memorias".

"En un estudio anterior, descubrimos neuronas cuya participación en redes varía de un momento a otro", dijo William Frost. "No sabíamos por qué el sistema nervioso podía tener neuronas que se comportaran de esa forma. Ahora hemos encontrado que esa variabilidad en la afiliación de neuronas parece predisponerlas para un rápido reclutamiento en memorias".

El equipo "rastreó las mismas neuronas conforme una memoria se iba desvaneciendo y descubrió que la red neural no regresaba simplemente al estado anterior a su entrenamiento [por el que había adquirido una memoria: evitar un choque eléctrico, aprender la salida de un laberinto, etc.]. En vez de eso, muchas de las neuronas permanecían en la red y otras migraban. Así que, hasta cuando toda evidencia conductual de memoria había desaparecido —en el olvido total—, la red neuronal permanecía en un estado alterado, lo que revela, quizá, una memoria latente".

El descubrimiento, dice el equipo, representa un giro desde un enfoque según el cual la plasticidad de las sinapsis —conexiones entre extremos de neuronas— cambia en respuesta al aprendizaje, hacia otro enfoque para el que ciertas neuronas, y no otras, tienen características que las predisponen a enlazarse para formar memorias.

"En un experimento clave, realizado en babosas de mar Tritonia, el equipo aisló un mecanismo con el potencial para formar memorias. Activando dos neuronas específicas en la misma forma en que disparan durante sesiones de aprendizaje, los investigadores implantaron una falsa memoria".

A ver: noche calurosa porque estamos en Acapulco, sugeriste ir a ver los clavados en La Quebrada porque nunca has visto ese "despreciable espectáculo para turistas". Se me enlazan otras neuronas: Aún falta una hora cuando nos sentamos en el peligroso pretil que da a los riscos. Más circuitos de memorias: humedad de noche calurosa, rumor de olas que entran apenas visibles por brillos plateados de espuma en un mar de tinta negra. Te veo extenderte sobre el pretil y me sobresalta la memoria del abismo que no veo, pero sé a pico; luego siento tu cabeza apoyada en mi muslo. La acaricio. Veo alargarse sobre tus mejillas soleadas la sombra de tus pestañas oscuras, tu barba cortita y delgada... Viene el recuerdo, triste, de que pronto te la quitarás para quitarte años, escasos, tenemos 31 y 32. Los dos vamos en camisetas blancas, de tirantes, y bermudas. Veo tu pecho sosegado entrar en el ritmo del sueño. Con suavidad, para no despertarte, acaricio el vello de tu pecho, levanto una rodilla y afianzo el pie sobre el pretil, así te resguardo de una caída al vacío, a las rocas. Memoria: serenidad de saber que ya no corres peligro por un súbito giro durante el sueño: mi pierna te detendrá y... y si no, si la vence tu peso, iremos los dos hasta el fondo: una gran muerte que desaproveché. Y ahora una palabra, serenidad, trae otra, reciente, mi traducción de Galini, Serenidad, de Solomós, griego nacido a fines del XVIII: "No se oye ni una ola/ desde la yerma costa/ dirías que el mar duerme/ dirías que el mar duerme/ dirías que el mar duerme entre el abrazo de la tierra". Tú en el mío.

Esto, ¿no es sino un circuito de neuronas que ya sólo yo poseo en el planeta entero, desde tu infinita ausencia? ¿Sí? Otras neuronas: te dije: "Me has dado un momento de diamante, cito a Pellicer, en un año te diré el final: cuando se haya vuelto perla triste". Y más: tenía 19 años cuando descubrí a Kavafis en traducción francesa de Yourcenar: Makriá, Loin, Lejos: "Quisiera decir este recuerdo, pero está casi borrado..." Tras leer la obra de un neurofisiólogo de la conciencia comentó Octavio Paz: Sería muy triste que así fuera. Como tantas veces en las intervenciones del poeta respecto a ciencia, la acotación es irrelevante.

Cuento: El vino de los bravos (y unos tequilas), Planeta.

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