Se descubrió que...

Cronología del progreso

Gabriel Zaid es inagotable e inabarcable: empresario exitoso, gran poeta, ensayista con visión novedosa sobre temas que van de los impuestos a la educación. Su último libro, Cronología del progreso (Debate) es un alud que asombra párrafo por párrafo. Para dar una idea somera: su último capítulo, que da título al libro, comienza con el Big Bang, hace 13.7 millones de milenios, y avanza por 67 páginas, a una cita por renglón, hasta 2015 y "La nave Kepler descubre el planeta Kepler semejante a la Tierra" (...) 1.2 Origen de la reproducción sexual (...). En millones de años: Hace 200 Origen de la leche y los mamíferos (...) 20 Origen del uso de varas y piedras por aves y mamíferos (...) Años antes de Cristo: 250 Eratóstenes (mi favorito y multicitado) calcula el diámetro de la Tierra...

Hay años de abundancia, como el cercano 1996, con cinco citas, 2004 Zuckerberg funda Facebook (...) 2007 Yoani Sánchez lanza su blog Generación Y (...) 2012 Cursera ofrece cursos universitarios en línea (...) Se confirma la existencia del bosón de Higgs...

Con atención a fechas y nombres se observa una gran dispersión hace milenios y, sin darnos cuenta, al llegar a los últimos siglos estamos leyendo apellidos de múltiple origen pero participantes de una corriente mundial: Occidente. Explicando eso comienza el gran viaje de Zaid:

"El progreso moderno (gradual, histórico y social, no sólo personal) es un mito cristiano tardío. Aparece en el siglo XII y transforma los ideales monásticos en un proyecto para toda la sociedad". San Agustín vivió la agonía, inconcebible, del Imperio romano. Vivió la desesperanza y puso el futuro en La ciudad de Dios. "El ideólogo del progreso fue Joaquín (c. 1135-1202), abad del monasterio de San Juan de Flor (Fiore), en el sur de Italia". Poco antes había dicho Bernardo de Chartres "somos como enanos montados en hombros de gigantes" (...) Por eso podemos ver más lejos, expresión que ahora le atribuimos a Newton.

Con Joaquín de Fiore "el progreso rebasará los monasterios (...) Así La Ciudad de Dios de vuelve un proyecto de transformación del planeta". Con la minería, atención: no con la agricultura, comienza la vida sedentaria y, también, la nostalgia por el pasado nómada. Otra revisión formidable, De animales a dioses, de Noah Harari, destaca el daño infligido a nuestros cuerpos, evolucionados para saltar por las ramas, correr por praderas recogiendo lo que la tierra ofrece, y luego obligados a encorvarse para plantar, cuidar y cosechar una sola especie vegetal: los dolores lumbares, las deformaciones de columna y la pérdida del libre ir y venir fue el pago que abrevia la sentencia bíblica: Ganarás el pan con el sudor de tu frente.

Pero la ciudad trae la nostalgia por la vida agrícola. Horacio canta: Beatus ille qui procul negotiis... Bendito aquel que lejos de los negocios trabaja sus propios bueyes... Nunca estamos conformes con nuestra época. Eso lo destaca una película de Woody Allen: Medianoche en París.

"El mito del progreso adquirió una fuerza arrolladora, y, desde el siglo XVIII, se volvió una fuerza ciega que ignora sus orígenes y considera evidentísimo y hasta científico lo que realmente es una fe religiosa". De ahí la expansión del dominio europeo por el planeta.

El progreso moral: "El desprestigio de la guerra es un progreso recientísimo, una mutación de la conciencia moral que apareció en el siglo XX". Los himnos patrióticos todavía recuerdan el gozo de ir a la guerra. Pero, "el siglo XX fue tan genocida que acabó siendo un siglo de mayor conciencia moral". Y una llamada de atención para estos días: "Lo deseable es que todo se arregle pacíficamente, pero basta con alguien decidido a usar la fuerza contra los que renuncian a la fuerza (...) para que todo dependa de la fuerza del abusivo". Hay un modelo matemático para analizar estos cálculos: el dilema del prisionero: abusar de la cooperación del otro y arriesgarse a perder todo, o cooperar y arriesgarse a ser el abusado.

La no violencia de Gandhi tuvo éxito porque el enemigo a vencer era el Imperio británico. Inglaterra tuvo la primera regulación de la monarquía en su Carta Magna de 1215, enlistada por Zaid, y cortó la cabeza a Carlos I en 1649, casi un siglo y medio antes de la Revolución Francesa; pero ya sabemos cómo habría acabado Gandhi ante Stalin, Mao, Fidel o Chávez-Maduro.

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