Se descubrió que...

Morena perderá registro por plebiscito nacional

El partido político de López Obrador y sus solovinos (como definió a sus seguidores "con cariño"), MoReNa, jamás ganará un plebiscito: citar a la plebe, una votación nacional que determinara si le seguimos pagando miles de millones del presupuesto. Tampoco otros partidos políticos: por eso no hay un plebiscito entre los requerimientos legales para entrar a la Cueva de Alí Babá donde se arrebatan miles de millones.

Los derechos y las libertades no se someten a aprobación mayoritaria porque eso significa negar que su origen es el avance civilizatorio, producto de minorías ilustradas, y no opinión de las multitudes... muchas veces opuesta.

Un plebiscito para dar o no igualdad con los hombres a las mujeres, sin duda se perdería en Musulmania. Pero también en amplias regiones de México: Chiapas, Oaxaca y donde se ha impedido que una alcaldesa tome posesión de su cargo... porque es mujer.

Un plebiscito para restablecer la esclavitud podría ser que se ganara en zonas aisladas de Alabama y Misisipi. Eso no le daría carácter democrático a la votación.

Es más claro en cuanto a las libertades religiosas, aunque no tienen más de 200 años de existencia en Occidente. Y en Musulmania aún no se enteran.

Los ciudadanos en uso pleno de nuestras facultades mentales tenemos derechos que pueden molestar al vecino o a la mayoría de la población. Una es la libertad de religión, que permite seguir alguna o ninguna devoción, aunque el rústico cura José María Morelos haya dejado la orden de que en México, cuando quedara liberado del mandato español, no se permitirá otra religión que la católica y "toda hierba no plantada por Dios será arrancada".

Las variedades protestantes, en palabras del cerril cura Morelos, son malas hierbas que deben exterminarse de la nación. La furia de Morelos, uno de los padres de la Patria, cae como fuego celestial sobre Andrés Manolín Liópez Obrador: evangélicos, mormones, presbiterianos, anglicanos estarán condenados a la hoguera si sometemos a plebiscito la Reforma juarista, impuesta por una guerra civil.

Ese riesgo terminó con Benito Juárez. Pero Juárez no sometió a plebiscito (=citar a la plebe) las Leyes de Reforma porque sabía de antemano que lo perdería: la fuerza del catolicismo recalcitrante y la "fe de carbonero" sería mayor. La Revolución Francesa debatió la Declaración de los Derechos del Hombre en cuanto a su número, formalización, extensión y hasta excepciones, pero no los puso a votación popular. En la Francia de la Ilustración vimos el derrumbe de la alianza Iglesia católica y Estado: los pecados y los delitos pueden coincidir, como en el homicidio, pero son delito porque la razón y la justicia, sin ayuda religiosa, así lo afirman a partir de un determinado desarrollo social.

El aborto, que Manolín ofrece en bandeja de plebiscito a los obispos católicos (pagadero con sermones a favor), es una práctica que una mujer, y una sola, lleva a cabo por consideraciones propias. En la antigüedad, lo hicieron las romanas y las chinas. No era asunto del dios Júpiter, sino de una mujer. Como jefe de Gobierno del DF, López Obrador se negó a tratar el tema. Le interesaba construir, para los ricos dueños de autos, segundos pisos muy lucidores, y también bendecidos por el cardenal primado: dejó colapsar el drenaje porque al fin ni se ve. No da votos.

La homosexualidad, que los curitas católicos practican en gran jolgorio de sotanas voladoras, también es asunto íntimo. Pero el matrimonio y la adopción no son sino aplicación de las leyes vigentes. No se han establecido casos especiales. Por el contrario: se cancelan. El derecho al matrimonio es parte de la igualdad ante la ley. Que se ejerza o no ese derecho ya es, de nuevo, asunto de dos.

Y, en cuanto a la adopción, es muy sencillo: "¡Bugas! ¡Háganse cargo de sus críos!" Así no habrá hospicios llenos de hijos no deseados y tampoco materia prima para la adopción, del tipo que sea. Ni un Oliver Twist más rodando por las calles, lleno de mocos y de mugre.

Medalla BELISARIO DOMÍNGUEZ 2016 para Gonzalo Rivas Cámara, que salvó cientos de vidas a costa de la suya: #BelisarioParaGonzaloRivas

Novedad: Mi último tequila, autobiografía procaz. Cal y Arena.

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