La calle

El pánico a ser parejos

Al gobierno de Oaxaca le salió una desconocida valentía: los policías recibieron enérgico ultimátum: regresaban a trabajar o, a los tres días, como marca la ley para todos los empleos, estarían despedidos. Nunca ha habido tal exigencia para los maestros que no faltan tres días sino tres meses, los que nunca dan clase porque son aviadores, los que reciben salario de la SEP por hacer trabajo para el sindicato. El síndrome del ciclista en el gobernador: patadas abajo y caravanas arriba.

Indigna más la doble vara de medir empleada por el gobernador cuando se hace claro que el rigor o la blandenguería dependen, única y exclusivamente, del temor que el grupo haya logrado sembrar a lo largo de años en la autoridad. El centro de Oaxaca, su arquitectura de 400 años a la fecha, está hecho pedazos por las “luchas” magisteriales. ¿Y por qué luchan tanto? Uno, por no responder al censo que ordenó la SEP para saber, al menos, cuántos maestros dan clases y en qué escuelas; dos, no someterse a evaluaciones en las materias que imparten; tres, vender o rentar la plaza de maestro; cuatro, por el derecho a faltar sin el consiguiente descuento del día, y a tener más de tres faltas consecutivas sin el inmediato y fulminante despido. Ordenamiento que rige para todos los trabajadores de México.

No se oyen estas consignas en las marchas porque son de dar vergüenza: no hay forma de justificar que en Oaxaca o Guerrero no se levante un censo de maestros y escuelas: elemento de primer orden en todo sistema educativo. Podemos ver marchar médicos contra los infames turnos que ponen en peligro a sus pacientes, a pilotos de líneas comerciales por recortes. Pero no imaginamos médicos exigiendo, a voz en cuello, su derecho a rentar su puesto de neurocirujano.

Los manifestantes aún conservan un resquicio de vergüenza que les impide gritar: ¡Queremos faltas indefinidas sin sanción y con sueldo completo!

¿Y el asesinato de Gonzalo Rivas, quemado vivo por los normalistas que incendiaron a propósito la gasolinera donde trabajaba?

http://youtu.be/w6LVb8nNr_o

 

Novedad: Agápi mu (Amor mío) edición 20º aniversario.

 

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@luisgonzlezdea