La calle

La izquierda de hoy en 1968

Cuando ganó Fox, hubo dos brazos levantados en triunfo: el de Fox... y el de Porfirio que se lo sostenía, oportunamente, en alto.

Porfirio Muñoz Ledo (y Lazo de la Vega) era un diputado por el PRI (casi no había de otros) famoso a sus 35 años por su oratoria. Los cursis los llamaban tribuno. Practicaba en piezas menores y revivían Demóstenes y Cicerón. Así pulía su retórica para el gran reflector de su carrera: responder el Informe Presidencial de 1969, ése en el que el presidente Gustavo Díaz Ordaz se responsabilizó por las muertes del 2 de octubre en Tlatelolco.

El tribuno elevó un encendido canto al Salvador de la Patria, un ditirambo, un panegírico lleno de lujos verbales, figuras retóricas y citas inteligentes. Fue bien pagado.

Los presidentes que siguieron, Echeverría y López Portillo, lo hicieron secretario de Trabajo, de Educación y presidente nacional del PRI. Creyó que el presidente Echeverría lo llamaría a sucederlo. Primera decepción. Luego estuvo seguro de ser el candidato de López Portillo. Segunda decepción. Éste lo envió a Nueva York como representante de México ante la ONU. Allá olvidó que los gringos no respetan a los respetables y ante un problema de tránsito sacó la pistola y a Washington eso no le gustó.

Se alió al ex gobernador de Michoacán (por el PRI), Cuauhtémoc Cárdenas, en la Corriente Democrática que exigía elegir candidato a la Presidencia en asamblea legítima, seguros de que saldría elegido Cuauhtémoc. Fue designado Salinas de Gortari y solo entonces abandonaron el PRI y lo descubrieron corrupto y sin democracia.

En 1997 buscó la candidatura a jefe de Gobierno. La ganó Cárdenas. En 1999 quiso la presidencial. La ganó Cárdenas. Se enojó y abandonó el PRD. En 2000 consiguió una candidatura presidencial, pero fue por el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, un títere del PRI de vergüenza ajena.

Pero, anda, que la campaña de Vicente Fox toma vuelo y Porfirio recordó que el PARM era una ignominia. Saltó a la campaña del PAN con tanta habilidad que, cuando ganó Fox, hubo dos brazos levantados en triunfo: el de Fox... y el de Porfirio que se lo sostenía, oportunamente, en alto. Oh, padre Freud. Luego fue embajador de Fox ante la Unión Europea. Viendo el ascenso de López Obrador, pegó el salto al nuevo trapecio.

Andrés Manuel López Obrador tenía 15 años, como tanto chavo de las prepas de la UNAM y vocacionales del IPN. En Villahermosa hubo huelga solidaria, pero nunca llegó ese quinceañero como representante. Estudió en la UNAM en los primeros años 70 sin que se le conozca participación en los Comités de Lucha. El 27 de abril de 1971 fuimos liberados, y echados de México, los presos más notorios del 68. AMLO ya estaba en la UNAM. En 1976 volvió a Villahermosa y se integró al PRI, del que llegó a ser presidente estatal por el apoyo del gobernador Enrique González Pedrero. Luego creó su propia estructura personal, paralela, y eso al PRI no le hizo gracia. Una asamblea lo destituyó.

Cuando otros fundábamos el Partido Socialista Unificado de México, con el registro del Partido Comunista, AMLO se integraba, ya en el DF, al Instituto de Capacitación Política del PRI. Con gobernador interino en Tabasco, quiso ser presidente municipal de Macuspana. El PRI le negó la candidatura: ya lo conocía.

En la elección presidencial de 1988, cuando iba ganando Cárdenas, el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett (otro de izquierda nueva), declaró que se había caído el sistema. No existía el IFE, Gobernación organizaba las elecciones y contaba los votos. Cuando hubo sistema, había ganado Salinas de Gortari. Sin la candidatura de Macuspana, AMLO abandonó el PRI y Cárdenas lo hizo candidato a gobernador de Tabasco. Perdió. Lo negó.

En su mansión de M. A. de Quevedo, Elena Poniatowska escuchaba sonriente los relatos que le hacían su hijo mayor y su hermano menor: la alegría de las manifestaciones a las que no miraba ni de lejos, la diversión en las guardias de huelga en el Liceo Francés. Se formó la Coalición de Intelectuales y Artistas, solidarios con nosotros. No fue ni a entrevistarlos para Novedades, donde publicaba una entrevista semanal.

¿Y esto? ¡Tienes el mapa al revés, idiota!

Novedad:No hubo barco para mí, Cal y Arena (Ensayo Personal).

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