La calle

Los insidiosos dejan su tiradero

Ni modo, Peña Nieto es un niño bien peinadito nadando entre lagartones y lagartonas (para cumplir con eso del género): se lo comieron, chuparon los huesitos, eructaron con ruido y nos dejaron su tiradero.

Desliza una duda insidiosa decir, como los forenses argentinos, que no pueden asegurar si la bolsa llena de huesos quemados fue en verdad sacada por buzos de la Marina del río San Juan en el que los sicarios, uno tras otro, confirmaron que habían arrojado las cenizas "y nunca los van a encontrar, jefe": decía el mensaje de texto de El Gil a Sidronio.

Luego de cobrar 3 millones de dólares por asesorar a la PGR en investigaciones ya hechas por expertos de la UNAM, el Instituto Mexicano del Petróleo y la propia PGR, el GIEI aventuró nuevas insidias aunque no hubo entre ellos ni un solo experto en alguna de las disciplinas necesarias para la investigación: nada podían saber cuatro abogados y un psicólogo, acerca de piedras quebradas por altas temperaturas, cambios físicos y químicas en su composición o plantas recién salidas; como no distinguen entre una vértebra humana y otra de perro, y menos aún quemadas. Dos fragmentos de huesos son de normalistas identificados en Innsbruck, el mejor laboratorio del mundo a donde los envió la PGR porque el primer interesado en encontrar los restos de los normalistas es el gobierno de Peña Nieto, afectado en el mundo por echarse al seno un alacrán.

Es delito cobrar por una asesoría para la que no están capacitados: se llama fraude. Y es una torpeza, otra más, del gobierno de Peña, no haber certificado que fueran 1) interdisciplinarios, 2) en las disciplinas requeridas, no en divorcios, 3) independientes, no interesados en demostrar convicciones previas.

Me repito: el primero en hablar de incinerados en el caso Ayotzinapa fue el padre Solalinde, defensor de derechos humanos. El GIEI no lo investigó, ni a los dirigentes estudiantiles, que enviaron los novatos al matadero, porque no estaba en su interés otro culpable que no fuese el gobierno federal mexicano.

Medalla BELISARIO DOMÍNGUEZ 2016 a Gonzalo Rivas Cámara, que perdió la vida —quemado por normalistas— al salvar cientos: #LaBelisarioParaGonzalo.

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@luisgonzlezdea