La calle

Mariguana y libertad

Pocas veces podemos celebrar una decisión del Poder Judicial. Por eso el proyecto de resolución del ministro de la SCJN, Arturo Zaldívar, debe llevarse el aplauso de todo proceso civilizatorio.

No es que presente la necesaria despenalización de la producción y el consumo de mariguana, sino los términos. En vez de ir por las frágiles ramas de la salud, del alcohol y el tabaco legales a pesar de sus bien certificados efectos mortíferos, el ministro Zaldívar ataca el tronco mismo de la prohibición: el derecho de los adultos a disponer de nuestro cuerpo como se nos pegue la gana sin afectar a terceros.

Sería una ofensa que el mesero se negara a servirme un tequila porque me oyó decir que padezco gastritis.
Bien que no permitan fumar en lugar donde los no fumadores estamos obligados a respirar aire con humo de tabaco.

Los vericuetos de la salud son infinitos y siempre habrá quien presente un caso de homicidio atribuido por la voz popular al estado enmariguanado del perpetrador. Que no fue eso, que la mota más bien produce pasotas: pasan de todo. Que una vecina supo de un caso en que... Es inútil. Quien padece gota no debería pedirse un rack de cordero. Pero, si lo hace, no se le puede negar.

Tampoco propone la despenalización como remedio contra la violencia. Algunos pensamos que disminuirá, otros no. El tema es otro: como en las mujeres, se trata del derecho a decidir.

Es la libertad del individuo mayor de edad, responsable o irresponsable, sensato o cabeza hueca, lo que atacan las prohibiciones de ciertas drogas. Bien por los términos del ministro Zaldívar.

Autoritarios sin autoridad

Hay un reflejo autoritario en estratos de la virtuosa sociedad misma y quienes no tienen poder para prohibir buscan otros medios: un documental sobre Ayotzinapa que no sigue el abstracto mantra "Fue el Estado", ¿debe prohibirse? Los democráticos llaman a boicotear, impedir que se vea. No son los mismos que impidieron exhibir La última tentación de Cristo, pero sí son los mismos.

¿Y el asesinato de Gonzalo Rivas, quemado vivo por los normalistas que incendiaron —con nobles fines— la gasolinera donde trabajaba?

Crónica: Los días y los años, Planeta: el 68 en primera persona.

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@luisgonzlezdea