La calle

Margarita y el piso parejo

Las llamadas “cuotas de género” son una aberración de nuestra obsesión por la igualdad. Los hombres y mujeres que deseen puestos públicos deben pelearlos, primero como precandidatos en sus partidos, luego ante los electores. Para que la contienda sea justa el terreno debe ser parejo: igualdad en las normas, no necesariamente en los resultados.

La cuota induce una deformación: puede haber 20 hombres que desean un puesto y ninguna mujer, pero es urgente encontrar una, quien sea, porque el puesto es para mujer por cuota de género.

Así que no es por asunto de sexo femenino por lo que resulta atractiva la posibilidad de Margarita Zavala en la Presidencia de la República, aunque será parte segura de su bagaje político. Puede tener votos de quienes jamás los daríamos a una trepadora ignorante, a mujeres con la prepotencia de Dolores Padierna, Layda Sansores y similares. En Margarita Zavala es notorio su carisma, eso tan indefinible. Y urgente.

Margarita Zavala es mujer, y aunque no hace bandera del dato, lo hará porque es el reverso de las notables en el PRD y Morena. Su carrera la ganó sin cuotas en el PAN. Falta conocer su proyecto, aunque no será un retorno al pasado echeverrista publicado por el “presidente legítimo”; pero ya tiene un raro don (la discreción es el primer signo): la honestidad intelectual: esto soy, esto haré, esto no. E iré por la Presidencia.

Tendremos en la boleta a Miguel Ángel Mancera, a quien se le debe reprochar la excesiva tolerancia ante el vandalismo urbano con etiqueta social. Pero es un buen hallazgo en esta caballada flaca. Donde no se ve silueta alguna es en el PRI. Anuncia el fin del breve retorno. Y destaca la firma de la democracia: la incertidumbre de los resultados.

En fin: vemos figuras para no repetir la exitosa cantaleta según la cual “todos son la misma porquería”: perfecta expresión de la soberbia ciudadana.

¿Y el asesinato de Gonzalo Rivas, quemado vivo por los normalistas que incendiaron a propósito la gasolinera donde trabajaba?

Novela: Olga: Una bellísima jovencita hace todo por destruir su vida, y casi lo consigue.

 

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@luisgonzlezdea