La calle

Gente buena: el tercer escape

No parece quedarnos claro a los mexicanos que El Chapo Guzmán ya había escapado, evadió los cercos del Ejército y la Marina en torno a la casa de Los Mochis donde se refugiaba. Y que le debemos su detención a policías federales honestos que aguantaron lo que a muchos gritones habría tentado: todo el oro del mundo, pero déjame ir. El trato era seguro: nadie había visto escapar a Guzmán Loera, nadie iba tras de él porque lo buscaban en drenajes donde ya no estaba.

Labor de inteligencia, una serie de casualidades y cuatro policías federales (MILENIO, 11.01. Rubén Mosso) honestos fueron necesarios para tener de nuevo al narco más buscado del mundo tras las rejas. Evadió la inspección metro a metro de la casa donde se refugiaba pues ya había bajado a los albañales por un túnel disimulado, evadió la inspección de alcantarillas abiertas por Ejército y Marina con el sencillo procedimiento de alejarse casi un kilómetro para salir. Robó un Jetta blanco. Como vemos hasta en cine, debe cambiar pronto de vehículo y bajó al conductor de un Focus rojo.

Primer paso al abismo: no lo mató. Segundo: el conductor no era yo, así que traía celular. Tercero: supo a que número reportar el robo y lo hizo de inmediato. Cuarto: no cayó su reporte en un operador adormilado que anotara datos sin ganas. Quinto: lo transmitió de inmediato. Sexto: patrulleros de la Policía Federal lo avistan y detienen. Séptimo: El Chapo y su lugarteniente, El Cholo, no los matan, habían dejado en el drenaje el arma AR-15 con que habrían barrido por sorpresa a los federales. Octavo: ofrecen todo el oro del mundo y los federales lo rechazan.

Este país tiene salvación: un ciudadano que no piensa como chairo izquierdoso: que reportar un robo es pérdida de tiempo o, peor, ponerse en manos de policías; telefonista que hace su trabajo bien; dos patrullas atienden el llamado. Los policías resisten la tentación, como Cristo en el desierto, y entregan al ya evadido.

Gente buena, honesta, gente eficaz, despreciada con altanería clasista en las sangronamente llamadas redes sociales.

Ayotzinapa: #GonzaloRivasParaBelisarioDominguez

Cuento: El vino de los bravos (y unos tequilas), Planeta.

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