La calle

La insaciable

Me entero, sin sorpresa, de que Elena Poniatowska ya mueve sus variadas influencias para arrebatar la Medalla Belisario Domínguez a un héroe humilde que perdió la vida, quemado, al salvar las de cientos. Gonzalo Miguel Rivas Cámara, un héroe nacional, repito, a la altura de Jesús García, Héroe de Nacozari: ambos perdieron la vida al salvar centenares.

La Belisario Domínguez no es un premio literario, pero Elena, cargada de honores y algunas corcholatas, no descansa desde que la obligué a corregir sesenta errores en La noche de Tlatelolco, la obra que la lanzó a la fama, y que escribió apoyada en dos guías: el manuscrito de Los días y los años, mi crónica, que le permití usar (pero no alterar) y otro manuscrito sin firma que le hizo llegar Raúl Álvarez Garín por medio de los abogados: mi relato original, conversado entre media docena pero escrito por un solo autor: yo. Ese relato iba a llevar un "análisis político" a cargo de Raúl y de Gilberto Guevara... que nunca escribieron.

No por mala fe, sino porque Elena no participó en nada, ni vio pasar desde una banqueta una manifestación en 68, sus errores más graves dan razón al gobierno de Díaz Ordaz: yo no soy el testigo presencial de la confusión entre los francotiradores y el Ejército de verde porque Elena me ponía hablando con El Búho escondidos en un departamento del quinto piso. No fue así: estuve entre los francotiradores que luego gritaron su nombre, Batallón Olimpia, y su súplica al Ejército: ¡No disparen! Creían ser parte de un plan de la Defensa y no lo eran. Los soldados supusieron que les disparábamos nosotros, los líderes estudiantiles. Y respondieron el fuego.

No soy el único tropezón grave de Elena, de ahí su astucia para lograr premios que nos desmientan: Tampoco Gaby Brimmer, con parálisis cerebral que la tuvo de por vida en silla de ruedas, aceptó que sus escritos (tecleados con el dedo gordo de un pie) y sus grabaciones aparecieran como obra de Elena. La viuda de Borges no dejó pasar los añadidos de Elena a dos entrevistas con Borges y exigió a los editores la destrucción total de la edición. En Tinísima "hace héroe a un criminal", señaló Octavio Paz. Y a otro en Fuerte es el silencio.

Esto es, su obra literaria propia se reduce a Los cuentos de Lilus Kikus, título que le sienta de maravilla.

Alguna vez me dijo Elena que retiraba su amistad a Antonio Lazcano porque "una amistad no puede construirse en mentiras", y las de Toño (intimidades) eran muchas. Lazcano entró a El Colegio Nacional con sus enormes méritos en origen de la vida. Elena ya recuperó esa amistad y va que vuela... Sí: acertaron: Es insaciable.

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@luisgonzlezdea