La calle

Condicionamiento operante en CNTE y Ceteg

En primer semestre de Psicología se estudia Condicionamiento Operante. Hace más de cien años Edward Thorndike denominó Ley del Efecto a una obviedad: “Cualquier conducta que en una situación produce un efecto satisfactorio, se hará más probable en el futuro”.

Si meto una rata a una caja provista de una palanca A que entrega trozos de comida al bajarla y una B que suelta una leve descarga eléctrica, la rata aprenderá a presionar de forma constante y hasta compulsiva la palanca premiadora. Si dejo vacío el contenedor de croquetas, la rata insistirá por horas.

Pero si aprieta la palanca B y sufre una descarga eléctrica, no habrá segundo ni tercer intento: aprende en una sola experiencia a no volver a tocar la palanca que dispara choques.

Eso, tan sencillo como trivial, no lo han aprendido los gobiernos del DF ni el secretario de Educación, ese fantasma. La reforma en educación comenzó por levantar, como era urgente, un censo de maestros pagados por la federación. Se advirtió que se pagaría según el censo. Fin de los aviadores y de los miles de “comisionados sindicales”, más caros que los carísimos partidos. Aplauso nacional.

Ah, no. Se permitió a los estados con peores resultados educativos no censar a sus maestros. La reforma señaló que día no trabajado no se pagaría y que tres faltas consecutivas eran causal de despido. Así es en la legislación laboral del país. Nada nuevo. Se incluyó a los maestros. En Oaxaca fue donde primero cayó a la basura: hacemos huelga, vandalizamos comercios, cobramos en casetas de autopistas, bloqueamos avenidas y carreteras... y, además, nos pagan pos hacerlo ya que: El maestro/ luchando/ también está enseñando. Es verdad: lucha por vender o rentar su plaza.

Es la rata que siempre que aprieta la palanca A recibe un premio, oculto por vergonzoso para quien lo ofrece y quien lo recibe.

Los estados con “maestros en lucha” son los peor calificados de un país con el peor nivel educativo: Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas.

No les peguen. Nomás no les paguen por pegar.

Novedad: Agápi mu (Amor mío), edición de 20º aniversario.

 

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@luisgonzlezdea