Panóptico

“¡No te rajes corazón!”

En la Plaza Principal había un grupo de personas vestidas con bata blanca. Rodeaban el quiosco, portaban pancartas con una mordaza en sus bocas. Arriba del mismo, una mujer gritaba consignas. 

Ella decía: “Aumentemos el impuesto a bebidas azucaradas para que sea del 20%, Esta cifra reduciría su consumo para disminuir enfermedades cardiovasculares, diabetes, síndrome metabólico e hipertensión”. 

Las personas mostraban esta pancarta: “México es el 4 lugar en consumo de refrescos en el mundo. Cada mexicano consume 137 litros de refresco al año. Por ello, en nuestro país, 6 de cada 10 muertes se atribuyen al consumo de bebidas azucaradas en adultos menores de 45 años”. 

“Las empresas transnacionales Coca-Cola y PepsiCo dominan el mercado de refrescos en México”.Ella espetaba: “Mejoremos la disponibilidad de agua gratuita para beber en espacios públicos, escuelas, estadios, parques, cines, teatros, auditorios, y que sea obligatoria en restaurantes y expendios de alimentos”.

Ellos mostraban esta pancarta: “En 2014, México fue el principal consumidor de agua embotellada.

Cada mexicano tomó 163.5 litros.3 transnacionales concentran el 82% del mercado del agua embotellada en México: Danone (francesa) y Coca-Cola y PepsicCo (estadounidenses)”.

Ella se desgañitaba: “Establezcamos perímetros de contención de publicidad de comida chatarra, refrescos, bebidas alcohólicas y tabaco en espacios de promoción física y deporte, y alrededor de escuelas”.

Ellos ponían esta pancarta: “México es el país con mayor cantidad de anuncios de comida chatarra, por hora en programación infantil, entre los países de la OCDE, por encima de Estados Unidos.

El promedio de anuncios por hora en programación infantil es de 11.25%. La mayor cantidad de anuncios corresponde a la empresa Nestlé (31%) y Kellog´s (26%)”. 

Ella vociferaba: “Transparentemos el etiquetado de alimentos basado en evidencia científica que permita a las familias tomar las mejores decisiones respecto a su salud”. 

Ellos presentaban esta pancarta: “El nuevo etiquetado en los alimentos,  no da la información adecuada para los consumidores”.

La mujer se bajó del quiosco. Las personas alrededor del mismo se retiraron con ella, mientras en silencio entregaban corazones estrujados de papel rojo a los asistentes, con estas palabras inscritas en ellos: “¡No te rajes corazón!”. 


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