Panóptico

“¿Y la izquierda?”

El Muro de Berlín cae en 1989, mientras sus restos se comercializaban cual reliquias en los “shopping centers” del mundo globalizado; las ideologías de la guerra fría y las utopías se derrumbaban. Entre los escombros yacía el juvenil sueño de Rimbaud, quién bañado de lluvia de estrellas profetizaba: “Al amanecer, armados de una ardiente paciencia, entraremos a las espléndidas ciudades.” Triunfaban el capitalismo, el libre mercado, y la democracia sobre el socialismo real, la economía estatizada y la dictadura del proletariado.Ese año la izquierda quedó huérfana de sentido y rumbo: Caía de zopetón la posibilidad de construir una nueva sociedad de acuerdo a los principios diseñados por Marx, y transformados por Lenin, Stalin, Mao y Castro entre otros.Durante esos momentos de vacío, los izquierdistas se preguntaban: ¿Dónde quedó la izquierda? Norberto Bobbio respondía con su natural lucidez: ”Dentro de un escenario post-socialista  los parámetros de la izquierda y la derecha permanecen y se definen en relación a dos ejes: el de la igualdad contra la desigualdad; y el de la libertad contra el autoritarismo. Una posición de izquierda refrenda la lucha por la igualdad y la libertad: mientas su opuesto, la derecha, sostiene la desigualdad y el autoritarismo”. Estos ejes, “deben actuarse dentro de los marcos propios de la vida democrática”. En esta línea de pensamiento, Jorge Castañeda insiste que para encontrar sentido y rumbo, la nueva izquierda latinoamericana debe “democratizar la democracia.”Tres son las tareas: Primera, “asumir una posición intransigente sobre la falta de democracia representativa y la existencia de violaciones a los derechos humanos donde tengan lugar, cométanlos quién los cometa y por las razones que sean.” Segunda, “ser inflexible en el combate a la corrupción; y tercera: “enfrentar la cuestión de la democracia interna y poner en práctica procedimientos democráticos de toma de decisiones y de solución de disputas no sólo en su seno sino también en el intersticio de la izquierda política y social.”¿Tenemos en México una izquierda representada por el PRD, que responda de manera positiva a estas tareas? Por el contrario, más allá de sus regresiones estalinistas; de sus elecciones internasantidemocráticas, de su fragmentación interna y de su caída en las preferencias electorales, el PRD no posee la capacidad para construir el nuevo paradigma de la izquierda en México. Entonces, ¿de dónde surgirá el nuevo partido de izquierda moderna que México requiere? Pregunto, porque “todos sabemos que el barco se está hundiendo. Todos sabemos que el capitán mintió. Pero todos sabemos que es ahora o nunca.” ¡Ahora o nunca! 


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