Panóptico

“Los 6 errores de Irarragorri”

El viernes pasado, el Santos Laguna naufragó cual Titanic en las apacibles aguas de la presa del Palmito en día veraniego. Los Guerreros se hundieron con Marchesín amarrado al palo de la proa, al ritmo del vallenato que dice: “Nos embarcamos en un sueño, rumbo a puerto felicidad, pero empezando el camino, nos derrotó una tempestad”.¿Dónde estaba el Capitán Irarragorri en ese momento? Acaso meditando en su camarote de primera clase, sobre estos seis errores.Primero: Necesita adquirir su carta de naturalización y de residencia lagunera con esposa e hijos incluidos. Sentir lo que vivimos cada día le permitirá desarrollar una empatía más profunda respecto a quiénes somos y qué sentimos como laguneros. Segundo: Nunca implementar una estrategia mediática que anticipa fuegos pirotécnicos en el primer partido de un equipo recién reestructurado. Toda transformación organizacional requiere tiempo y paciencia. Substituir la humildad por la arrogancia, no es buena idea. Tercero: El Santos Laguna no es sólo una mercancía, sino un símbolo que refuerza el sentido de identidad Lagunera. No es únicamenteuna marca comercial para hacer negocio a través de distintas estrategias mercadotécnicas. Es, sobre todo, un vehículo para unir a los distintos estratos sociales de la Comarca como un todo indistinguible.Tercero: El proyecto santista no puede partir de un nuevo aficionado con capacidad de consumo por encima del promedio. Porque el corazón de la fanaticada, incondicional en su lealtad, no reside ahí. Mientras el primero busca una gratificación inmediata –traducida en triunfos- so pena de dividir sus lealtades o no asistir al TSM; el segundo, abraza al equipo como propio, para asegurar su cercaníaen las buenas y en las malas con un ánimo de acero indestructible.Cuarto: Tener un mejor equipo no atraerá a esa fanaticada al TSM. Sentarla en las cabeceras para presumir de un elitismo sensible, con dineros del erario público, tampoco. ¿Por qué no imaginarla en esas cabeceras y en el 80 por ciento de las gradas de sol, hoy, con desmesurada elegancia, nombradas localidades Chevrolet y MoviStar? ¿Por qué no aspirar a que esa fanaticada sea como la del Boca Juniors, Tigres (sic) o Corinthians? ¿Acaso no es posible ligar el negocio, con un buen equipo y una fanaticada incansable, infatigable e incomparable? ¿Es falta de imaginación, Alejandro o voracidad comercial en exceso?Quinto: Tener programa de televisión para comentar con los aficionados el curso del equipo es válido, pero no suficiente. Despresuriza el conflicto entre los aficionados y la Directiva, pero nada más. No resuelve la desconexión entre el equipo y la fanaticada de corazón que reside en los estratos populares de la Comarca Lagunera. Es vital pensar fuera de la caja registradora para llegar al lugar donde reside la permanencia del equipo en el tiempo.Sexto: El Santos Laguna debe ser un equipo de todos, o no será. Ese es el reto. 



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