Panóptico

¡Cómo duele México! (I)

“¿A qué Dios ciego se ofrece tanta sangre?

¿A cuál se ofrecen tantas muertes?” 

Anónimo


Primer cuadro:


“El saldo ya lo conocemos: seis personas asesinadas, tres de ellos normalistas de la Escuela Normal de Ayotzinapa, 20 heridos y 43 normalistas (de la misma escuela) desaparecidos, quienes fueron subidos en camionetas de la policía municipal, según testimonios recabados en el lugar del enfrentamiento. A uno de los chicos ejecutados le sacaron los ojos y lo desollaron.»¿Qué diferencia existe entre este suceso y los sacrificios realizados por los mexicas, cuando en la cima de la pirámide “unos sacerdotes acostaban al enemigo capturado en una piedra donde un sacrificador le abría el pecho con un pedernal y luego le arrancaba el corazón para ofrecerlo a los dioses, especialmente al Sol. El cuerpo era bajado de la pirámide, en ocasiones para ser comido ritualmente y su cabeza era colocada en una estructura de madera llamada tzompantli”.El poder sacrificial lo ejercen ahora los tres niveles de gobierno entrelazados con el narcotráfico y el crimen organizado, cómo sucede en los casos de Guerrero, Michoacán y Tamaulipas. Las víctimas siempre serán las mismas: Los marginados por la historia y la sociedad. Sus entrañas serán devoradas por los medios de comunicación y sus cráneos ensangrentados serán puestos en una empalizada de madera para el disfrute público de una sociedad indiferente.Segundo cuadro:¿En qué contexto ocurre la masacre de estos normalistas? El Gobierno Federal impulsa siete reformas estructurales que corren desfasadas de la democratización del país. La transición a una democracia integral pasó a mejor vida, para dar paso a una restauración del viejo régimen priísta. Con una oposición panista y perredista debilitada, el poder central tiende a converger en la figura de Enrique Peña Nieto, desde la estructura de gobierno federal y la del PRI. La figura de los Gober-Virreyes desaparece con rapidez, para dar lugar a la presencia indiscutible del Rey Sol quien nos mira condescendiente desde la cima de la pirámide del poder.Esta centralización de fuerza investida en su realeza, es la palanca que guiará el modelo definido por las reformas estructurales que tienden a fortalecer los intereses de las élites política y económica del país. Esto, a contrapelo de facilitar una inclusión económica, política, cultural y social a los 53 millones de mexicanos empobrecidos; víctimas sacrificiales de un sistema que los aborta desde siempre.¿Cómo integrar a esos mexicanos al ejercicio de una ciudadanía que les permita ejercer a plenitud sus derechos fundamentales (económicos, políticos, culturales y sociales), sí esos mismos mexicanos constituyen, por su condición de pobreza, el botín electoral que facilita el funcionamiento del mismo sistema?¿Aceptará una vez más, ese México dolido y agraviado, este trato paternal y autoritario en el cual “las cosas cambian para permanecer exactamente igual”? 


canekvin@prodigy.net.mx