Panóptico

“Entre el desamparo y la resistencia”

Las palabras del escritor húngaro Imre Kertész traspasan el corazón del hombre contemporáneo, cuando nos recuerda que “vivir con  un  sentimiento de desamparo, hoy en día, es probablemente el estado   moral en que, resistiendo, podemos ser fieles a nuestra época”.Sobreviviente del holocausto y del estalinismo; Kertesz asegura que la característica central del Siglo XX, consistió en “barrer de manera completa a la persona y a la personalidad.” Fue “la era de la irracionalidad”, sentencia.Durante 100 años, “el soldado se convirtió en asesino profesional; la política, en crimen; el capital, en una gran fábrica equipada con hornos crematorios y destinada a eliminar seres humanos; la ley, en reglas de juego de un juego sucio; la libertad universal, en la cárcel de los pueblos; el antisemitismo, en Auschwitz; el sentimiento nacional, en genocidio”.Porello, Kertész, Premio Nobel de literatura, se interroga si el arte, la religión, la cultura o la civilización, producto de la creatividad universal, pueden tener un impacto en el hombre por ser mejor y más perfecto.Empero, su respuesta, cual presagio para el Siglo XXI, es brutal: “La ausencia del espíritu queda reflejada en una terrible falta de energía, en el lamento mudo del ser humano que luego busca expresarse a través de frenéticos excesos”.Desde lo más profundo del corazón de Imre, alumbrado por el dolor enraizado a la historia, aparece Ernesto Sabato, escritor argentino, quien nos invita a resistir sin soslayar nuestro desamparo.Y subraya: “Debemos tener, una vez más, fe en el hombre, más allá del miedo que nos paraliza para actuar”. Porque, las más de las veces, insiste Sabato, “los hombres no nos acercamos, siquiera al umbral de lo que está pasando en el mundo, de lo que está pasando a todos, y entonces perdemos la oportunidad de habérnosla jugado, y terminamos domesticados en la obediencia a una sociedad que no respeta la dignidad del hombre”.É insiste, “muchos afirmarán que lo mejor es no involucrarse, porque los ideal es finalmente son envilecidos como esos amores platónicos que parecen ensuciarse con la encarnación…pero las heridas de los hombres nos reclaman, porque paradójicamente, el ser humano sólo se salvará si pone su vida en riesgo por el otro hombre, por su prójimo”.Ernesto e Imre, encarnan la resistencia y abanderan las palabras del poeta Eugenio Yevtushenko, cuando escribe: “Quisiera combatir en todas tus barricadas/ humanidad/ y morir cada noche como una luna exhausta/ y amanecer cada día/ como sol recién nacido/con una suave mancha inmortal en la cabeza”.La tarea es una: Aprender a resistir, en el encuentro solidario y radical con nosotros mismos a través del otro, a pesar del desamparo que nos agobia.Sí, hasta que la visión profética de Ernesto e Imre florezcan en nuestros corazones e inteligencias, a través de otro mundo posible. 



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