Panóptico

“¿Y la bandera de México, ‘apá’…? (II)”

Hoy, en tiendas de Torreón, Saltillo o Monterrey, podemos adquirir juguetes o ropa producida en distintos países asiáticos, esculturas o piezas de arte de Indonesia o Nigeria, música o videos realizados en países europeos. De manera puntual, México está inundado con símbolos de identidad patrio hechos en China a bajo costo; como lo son, la bandera nacional, la Virgen de Guadalupe, los sarapes de Saltillo, las guitarras de Paracho y el tequila de Guadalajara.Hoy internet nos permite conocer y experimentar otras culturas y valores. De esta manera, nuestras identidades culturales son híbridas, aunque “el feeling” permanezca mexicano. En un plano adoptamos actitudes y comportamientos globalizados, como el ser individualistas y abiertos a la sexualidad, por ejemplo, sin dejar de ser mexicanos.En otro, consumimos, como lo señala Peter Burke, “las religiones new age, el judaísmo zen, la comida occidental con soya, el kung-funigeriano, las películas de Bollywood”, que precisan la fusión entre la tradición y la modernidad. Entre nuestra mexicanidad y la globalidad.Nuestra identidad es híbrida por su condición globalizada, y no es definida o nacionalmente localizable.Estas realidades económicas, políticas y culturales exigen de nosotros, un nuevo lenguaje y nuevas formas de pensar para nombrarnos y entendernos al interior de ellas. Sólo así podremos definir opciones que nos permitan crecer entre la globalización con márgenes de independencia e identidad propios.Tales opciones surgirían de las respuestas a las siguientes preguntas: ¿Cuáles el sentido y definición de nuestra identidad post-nacional en este Siglo XXI? ¿Cómo podrían nuestras instituciones educativas y culturales moldear e impulsar una identidad post-nacional que reafirme nuestras tradiciones culturales é históricas, a la vez que se abren a los retos económicos, políticos y culturales globalizantes? ¿Cómo podrían nuestras instituciones políticas reafirmar una identidad post-nacional, y apuntalar a la vez, de manera democrática la soberanía de nuestro país en relación al mundo exterior?Si no respondemos de manera afirmativa a estas preguntas, podríamos terminar en 30 años, dando el grito de independencia como Juanito, “con una bandera tricolor (made in China), del tamaño de las que se ponen en las ventanas de los autos, cantando el himno nacional a capella, acompañado del coro de 150 vecinos” que brindan con tequila (made in China) en la plaza cercana a nuestros hogares. Para preguntarnos al final de este acto tan patriótico, con las palabras del mismo Juanito: “¿Dónde quedó mi bandera, quién se quedó con mi bandera…”.¿Dónde quedó la bandera de México, ‘apá’…? 



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