Panóptico

“¿Usted le cree a Obama?”

“Tu vivirás para ver horrores hechos por

el hombre más allá de tu comprensión”.

Nikola Tesla (1856-1943)

 

¿Debemos creer las palabras de Barack Obama cuando dice que “el señor Trump no será presidente. (Porque tengo) mucha fe en la sensibilidad del pueblo estadounidense. Yo creo que se dan cuenta de que ser presidente es un trabajo serio, que no tiene nada que ver con conducir un programa de entrevistas o un programa de telerrealidad”?

¿Es posible compartir la fe de Obama en la capacidad de discernimiento del pueblo estadounidense, para no elegir a un populista y egomaníaco como su presidente? Lo dudo.

El estadounidense promedio no está enojado con Obama por la economía que repuntó desde el 2000, con una tasa de desempleo del 5%, 14 millones de empleos nuevos, inflación baja, mínimo número de personas sin cobertura médica y costos de sanidad bajos. Está molesto porque introdujo la diversidad racial, étnica y sexual al paradigma mental e institucional de la cultura estadounidense. Obama desquebrajó la definición ‘blanca y anglosajona” de integración cultural.

Por ello, para el estadounidense promedio, con salarios bajos y una desigualdad social creciente, los responsables de la incertidumbre futura son los mexicanos, los musulmanes y los homosexuales. Los protegidos por Obama a quien acusan de ser “el usurpador ilegítimo que mató a los Estados Unidos”. De ahí, que “el único que los puede salvar es Trump”.

Pero, ¿quién puede votar por un hombre que en un debate ensalzó el tamaño de su pene o que rebatió a su contrincante por cuestionar su bronceado?

Charles Pierce, autor del libro “America Idiota”, argumenta que “el crecimiento del estadounidense idiota representa la ruptura con el consenso de que la búsqueda del conocimiento es buena. Esta creencia conlleva la noción de que la persona en la cual menos debemos confiar es aquella que más sabe sobre los temas que afectan al país”.

Lo complementa, John W. Traphagan, profesor de la Universidad de Texas: “Estamos creando un mundo de tontos. Tontos enojados que sienten tener el derecho, la autoridad y la necesidad, de comentar sobre todas las cosas, y de asegurar que su voz es escuchada por encima de las demás, para socavar cualquier oposición mediante ataques, gritos y confrontaciones.”

¿Usted comparte la fe de Obama en la sensibilidad del estadounidense promedio? Yo, no.


canekvin@prodigy.net.mx