Panóptico

“Torreón: ¿Crisis de Porvenir?”

¿En verdad hemos perdido nuestra capacidad para edificar un futuro que heredar a las generaciones venideras? ¿Es cierto que estamos deshonrando el legado de los forjadores de La Laguna? ¿Cómo explicarles a ellos que hoy, 8 de cada 10 torreonenses no recomiendan la Comarca para vivir? Que tenemos dificultad para fortalecer la economía familiar y el desarrollo empresarial de la región.

En 2012 y 2103, Coahuila generó 57 mil 443 empleos, de los cuales sólo 12 mil 160 llegaron a Torreón. Ese mismo año, Coahuila obtuvo dos mil 779 millones de dólares de inversión privada, de los cuales, La Laguna apenas recibió 104 millones de dólares. Con este clima, el 60 por ciento de laguneros rechaza abrir un negocio en la Comarca.

Que estamos debilitados ante el Gobierno Estatal porque Eduardo Olmos nos heredó una crisis de gobernabilidad, aderezada por un empresariado fragmentado y una ciudadanía integrada a prácticas clientelares o asistenciales.

Que nos sentimos asfixiados por una inseguridad y violencia cíclicas: En 2013, La Laguna ocupó el lugar 18 entre las 50 ciudades más violentas del orbe, y el lugar 3 en México. Que convivimos con la sobreexplotación de los mantos acuíferos, el arsenicismo, la baja calidad del aire y el descuido de nuestras áreas naturales y su biodiversidad, como son los casos de la Cuenca del Río Nazas y el Cañón del Jimulco.


Que como resultado, arrastramos el corazón, con un sentimiento de vulnerabilidad e impotencia que se transforma en tristeza cada día.
Pero también les diríamos, de dónde surge la imposibilidad de arrodillarnos ante lo que parece un hecho consumado, para enfrentar así, el porvenir que nos pertenece por derecho propio.


Proviene de los estallidos de vida ciudadana que desbordaron a partidos políticos y autoridades gubernamentales durante los últimos 18 meses. Ahí están, entre otros,  “Participación Ciudadana 29”, “Ruedas del Desierto”, Asociación de Colonos de Torreón, Consejo Cívico de Instituciones, “Laguna Yo te Quiero” y “Moreleando”.

En esas organizaciones radica la esperanza para edificar un porvenir con raíces ciudadanas. Empero, ¿podrán sumarse éstas, para ejercer una presión sistemática, desde varias trincheras, al Gobierno de Riquelme que inicia con una “fiebre ciudadana” por razones de pragmatismo político? ¿Podrán articularse con sentido estratégico, para fortalecer la cohesión social de La Laguna con visión metropolitana, más allá de la influencia u cooptación gubernamental? De sus respuestas depende, en mucho, el futuro de nuestra región.


Pero no queda otra: Excepto enfrentar el porvenir para honrar la memoria de nuestros ancestros, y entregara nuestros hijos el mejor Torreón posible. Ellos no se merecen menos. Nosotros tampoco.

canekvin@prodigy.net.mx