Panóptico

“Torreón: ¿Ciudadanía sin Salida?” (II)

Miguel Riquelme tiene una encomienda: Recuperar la gobernabilidad del municipio bajo el simulacro de la ciudadanización. Bajo este tenor: ¿Qué posibilidades de fortalecimiento tienen las organizaciones ciudadanas que surgen a partir del vacío de poder generado por Eduardo Olmos?


Miguel es un hombre pragmático, con ideas cortas y una definición del poder que raya en el despotismo. Para él, si la ciudadanía no puede reducirse a una clientela electoral, es un problema. Por ello, su estrategia con dichas organizaciones es, “no tanto violentarlas sino desarmarlas, no tanto combatir sus pasiones políticas como borrarlas, menos combatir sus instintos que burlarlos, no simplemente proscribir sus ideas sino trastocarlas, apropiándose de ellas”.


Previo a ese paso, Riquelme creó un espejismo de participación ciudadana.En sus primeros 80 días, instituyó los Consejos Ciudadanos de Medio Ambiente, Cultura, SIMAS e IMPLAN. El nombramiento de sus consejeros fue por dedazo. Su credencial única, innegable en varios casos, es “la honorabilidad y reconocimiento a su trayectoria”. Si su “representatividad” es definida por Miguel, ¿a quién rendirán cuentas de su trabajo? ¿Cómo sabremosde su esfuerzo por la transparencia en sus institutos? ¿Cómo aseguraremos que no transarán con su posición para beneficiarse de la misma?


Luego Miguel utiliza mecanismos que le permiten cooptar, fragmentar, apropiar o ignorar a las organizaciones con el ánimo de disolver su fuerza.
Riquelme controlará a las ONGs asistencialistas, mediante la entrega “de 500 mil pesos mensuales o 6 millones anuales”.


Miguel fragmentará a las OSC no oficiales, mediante la institucionalización o la apropiación de sus demandas. Una vez recuperada la Morelos y el Centro Histórico, ¿qué sigue después de asimilar a los integrantes de Moreleando a un Consejo que dará seguimiento a esas tareas? ¿Cómo soslayar la apropiación que hace Miguel, de la propuesta de LYTQ de reforestar La Laguna? Las organizaciones interesadas en crear el Estado de La Laguna son ignoradas.


¿Cómo pueden blindarse estas organizaciones no oficiales para no ser disueltas por Riquelme?


¿Podrían articularse con un sentido estratégico y metropolitano, sumando a grupos similares de Gómez Palacio y Lerdo? ¿Podrían sentarse en una mesa redonda para establecer una agenda común que fortalezca, como coalición de grupos ciudadanos, su capacidad para incidir en la instauración de políticas públicas con visión ciudadana y sustentable?


¿Podrían vivir, por nuestra Laguna, una curva de aprendizaje acelerada que integre una visión de futuro colectiva, no protagónica, y una capacidad autocrítica que nos recuerde la importancia de la humildad ante la historia?
De sus respuestas, depende su futuro.


canekvin@prodigy.net.mx