Panóptico

¿Un Riquelme de 10?

El pasado 15 de noviembre, Rubén Moreira sorprendió a propios y a extraños, cuando calificó la gestión de Miguel Riquelme con un 10, en el primer año de sugestióncomoalcalde de Torreón. Hasta eseentonces, el único 10 conocido, correspondía al número de la camiseta del gran mediocampistaargentino, Juan RománRiquelme. Pero ese día,Rubén espetó un elogioque se convirtió en vituperio, cuando la encuesta de Mitofskypublicada el 19 de noviembreevaluó la gestión de Miguel con un 6.¿Sabía Rubén de la calificación de Riquelme, y pretendió darle su “sana, sana, colita de rana”? O, ¿la conocía y optó por darle el “hasta aquí llegaste” en su búsqueda por la gubernatura”?Lo pregunto, porque los elogios en política deben estar blindados de prudencia y oportunidad, so pena, como lo dice Gracián, “de faltar a la verdad y deslucir la propia cordura”. Porque, “si no se corresponde el valor con el precio, como sucede con frecuencia, la expectación se vuelve contra el engaño y se desquita con el desprecio de lo elogiado y del que elogió”.En este elogio fallido, ambos pierden:PeroMiguel, pierde más. Los torreonenses reprobaron la eficacia y la eficiencia de su gestión en 11 de los 12 servicios públicos evaluados: Parques y jardines (5.9), agua potable (5.8), transporte público (5.8), obra pública (5.8), drenaje (5.7), alumbrado público (5.5),  promoción del deporte (5.5), pavimentación (5.3), promoción de la cultura (5.1), y seguridad (4.4). La única calificación aprobatoria la obtuvo en recolección de basura (6.6). Su calificación promedio es de 5.1.Este resultado se refleja en que sólo el 52% de esos torreonenses opina que “el rumbo que lleva el municipio de Torreón es el correcto”. Con un Torreón partido en dos, Riquelme está obligado a cumplir los siguientes objetivos durante su mandato: Más seguridad (29%), crear empleos (13%), pavimentación (7%), combatir la pobreza (3%), agua potable (3%), servicios públicos (2%), combatir la corrupción (2%), trabajar/gobernar bien (2%), obras públicas (2%) y alumbrado público (1%). ¿Tiene Miguel la capacidad política y personal para cumplir dichos objetivos? Los torreonenses no lo creen así, al evaluar sus atributos de la siguiente manera: Su simpatía (37% bien vs 58% regular/mal), tolerancia contra quienes lo critican (36% bien vs 58% regular/mal), capacidad para aplicar la ley (35% bien vs 61% regular/mal), cercanía con la gente (35 bien vs 62% regular/mal), inteligencia (34% bien vs 59%), capacidad para resolver problemas (32% bien vs 64% regular/mal), experiencia para gobernar (32% bien vs 64% regular/mal), sinceridad (31% bien vs 64% regular/mal), liderazgo para dirigir el municipio (31% bien vs 64% regular/mal), honradez (31% bien vs 65% regular/mal) y preocupación por el pobre (30% bien vs 64 regular/mal).¿Este es el delfín del Gobernador para la gubernatura? O, ¿con el “10”que le otorgó,lo enterró para siempre? 


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