Panóptico

“Riquelme: Esquizofrenia”

¿EsMiguel Riquelme un político esquizofrénico? Veamos.


¿Por qué Miguel no piensa de manera clara?El 2 de febrero pasado, Jorge Melguizo, ex secretario de Cultura de Medellín, Colombia, visitó nuestra ciudad y declaró: “Cualquier gobernante que no vea la cultura como clave para la transformación, está cometiendo una estupidez”.


Riquelme cabeceó el golpe y respondió: “Melguizo nos dijo que vamos muy bien; la conformación del Instituto de Cultura, del Consejo y los proyectos de la Jabonera y la Línea Verde son proyectos que él destina al éxito (sic)”.


Profetizar el éxito, empero, no es lo mismo que transformar la realidad de violencia y delincuencia que nos afecta. ¿O, si Miguel?


¿Por qué Riquelme no actúa como cualquier mortal que tiene la responsabilidad de una ciudad “que concentra más de la mitad de los homicidios y robos con violencia que se presentan en Coahuila”?Cuando Melguizo ofreció la evidencia de Medellín que redujo ”los indicadores de muerte por homicidio en un 91 por ciento; para pasar de 20 muertos diarios asólo 2;” Miguel no tuvo respuesta.


¿Tiene Riquelme la planificación e indicadores que muestran la reducción esperada de conductas violentas o delictivas a partir de la construcción del Complejo Cultural en la Jabonera; y de la Línea Verde de 5 kilómetros lineales que contará con espacios deportivos, gimnasios y pistas?


¿Cómo justifica la inversión de 130 millones de pesos en estos proyectos sin conocer su impacto en la modificación de conductas antisociales?


¿Por qué Riquelme confunde lo real con lo irreal?Cuando Melguizo puntualizó que habían centrado “toda la transformación de Medellín en cuatro elementos: una política pública de transparencia, un combate a la corrupción en todos los niveles, un énfasis en la educación pública y en la cultura; Miguel se quedó abrazando un proyecto cultural endeble, que no prevendrá comportamientos violentos y delictivos, sin una rendición de cuentas estricta, unaofensivasistémica contra las prácticas corruptas y una preocupación real por la educación.


El Modelo Medellín es integral; no pueden utilizarse sus partes de manera aislada para presumir logros o justificar ineptitudes. Su corazón es uno: La confianza entre el gobernante y sus gobernados, fundada en “una capacidad gerencial, una participación ciudadana y una defensa del interés público” probadas.


¿Por qué con la responsabilidad que tiene Miguel ante Torreón, no asume respuestas emocionales comunes?


El nombramiento de su “cuachirol” José Elías Ganem Guerrero, como Director de Prevención Social del Delito, lo dice todo; mientras 53.5 millones de pesos destinados a su oficina vuelan temerosos a su alrededor.


¿Y Riquelme? Tranquilo. ¿Y Torreón? ¡Qué sufra!
Esquizofrenia pura. Sin duda.


canekvin@prodigy.net.mx