Panóptico

“Riquelme: Bombero entre Llamas”

Hace 37 días, con solo 4 mil 367 votos de diferencia, llegó Miguel Riquelme vestido de bombero a la Alcaldía. Escaso de legitimidad electoral pero con un doble objetivo, Miguel emprendió la tarea de recuperar Torreón para las elecciones intermedias de julio próximo y asegurar su puesto como contendiente en la lucha por la gubernatura en 2017.

Con la Presidencia Municipal en llamas, Riquelme encontró una crisis administrativa con un fuerte olor a opacidad y corrupción. Mientras SIMAS tiene una deuda mínima de 421 millones de pesos; el pasivo total es de mil millones de pesos, de acuerdo al Movimiento Ciudadano que exigirá ante el Congreso Federal, se investigue a Eduardo Olmos para someterlo a juicio político.

El protector facial de su casco de fibra de vidrio, no impidió a Miguel observar entre el agua, fuego y humo, la crisis de servicios públicos reflejada en un abandono y deterioro de la ciudad que profundiza la percepción y la realidad de la inseguridad entre los torreonenses.

Estas llamaradas fueron poca cosa, cuando Riquelme espantado tuvo que correr con sus botas de caucho entre las brasas, al derrumbarse la presidencia entre un vacío de poder político, pródigo en estallidos de vida ciudadana, que había rebasado a partidos y a gobierno por igual.

Histéricos sus achichincles le gritaban: “¡Córrale jefe que se nos chamusca!”. Mientras a sus espaldas se elevaban volutas de humo que dibujaban los nombres de “Participación Ciudadana 29”, “Ruedas del Desierto”, Asociación de Colonos de Torreón, Consejo Cívico de Instituciones, “Laguna Yo te Quiero” y “Moreleando”, entre otras.

Resguardado Miguel, con su casco, su chaqueta y sus botas bien puestas, sentía el calor ardiente en su rostro; mientras observaba como las espirales de humo se tornaban en figuras fantasmagóricas.

Sin comprender la crisis de confianza ciudadana que dichas señales representaban, Riquelme espetó cual exorcismo: “Basta de lamentos, basta de descalificaciones, es momento de actuar”; igual que cuando en un instante de rabia poética, exigió “dar vuelta de página a la megadeuda de Coahuila”.

¿Será ésta la estrategia de Miguel para apagar este incendio que desmorona el poder que vincula ciudadanos y gobierno a un proyecto de futuro? ¿Querrá ganarse con regaños la confianza de una ciudadanía dolida y agraviada?

El resto de los fuegos se apagan con presupuesto avalado por el padrinazgo del Gobernador. En cambio, recuperar la confianza de los torreonenses, exige un Riquelme capaz de reinventarse como político.

¿Será capaz de hacerlo? Difícil saberlo. Por lo pronto, su futuro político se encuentra, como bombero entre las llamas.

canekvin@prodigy.net.mx