Panóptico

“1968/2014: Renovar la Esperanza (I)”

“Un genio malhechor preside los                 

destinos de la historia.”                                   

Cioran    

A Raúl Álvarez Garín


¿Es posible comparar la generación de jóvenes del 68’ con la del 2014? No lo creo. Por ser, cual diría Kuhn, dos paradigmas de experiencia histórica no medibles o comparables. Cada uno, posee su propia ‘zeitgeist,’ o espíritu de los tiempos. Su propia concepción del mundo, que acontece en dos momentos históricos diferentes. Compararlas sería moralizar. Reducir lo vivencial a lo medible. Mostrar una nostalgia inexcusable.Existe, sin embargo, un puente innegable entre ambas, que ilustra su transformación; éste va de un profundo encantamiento con el mundo, a un profundo desencantamiento con el mismo.  En el 68,’ la actitud vital entre jóvenes exigía creer, tener esperanza en el futuro del hombre; en la transformación radical de su sociedad. La utopía, en su versión anti-autoritaria o revolucionaria, era no sólo permisible, sino necesaria. La crítica o la revolución, imperativas. El rechazo al estatus quo, crucial. La fundación del socialismo, posible. El espíritu de los tiempos que atravesaba los corazones y las mentes de  los jóvenes del 68,’ lo resume el poeta Baudelaire cuando escribe: “Amar y vencer/Un líquido cielo me siembra de estrellas el ser”; que en el 68’ equivalía a tener la razón histórica y la imaginación poética de su lado. Los jóvenes no podían perder. Sin embargo no fue así. Uno a uno, fueron cayendo. La efervescencia juvenil que había tomado por asalto la razón y la imaginación terminó por evaporarse. El autoritarismo Estatal o terrorismo de Estado canceló la posibilidad de pensar e imaginar una sociedad a imagen y semejanza del hombre. La represión empezó en Polonia, continuó en Tlatelolco, y así hasta el final, cayeron las muertes de jóvenes con rostros mexicanos, polacos, franceses, italianos, alemanes y norteamericanos. Flores cortadas de violento tajo. Flores que nunca abrazaron al sol. El 68’, en palabras de Marcelino Perelló, ex-líder del Consejo Nacional de Huelga, fue el canto del cisne de los movimientos anti-autoritarios y revolucionarios. Sí, cantó el cisne en agonía, cuando estaba a punto de morir, junto con los restos del iluminismo que aseguraban una progresiva y racional transformación del hombre y su sociedad. Muere además, el optimismo a ultranza en las posibilidades de la razón y del hombre. Finalizan las utopías, para reconocer la supremacía histórica del autoritarismo irracional de una sociedad enferma: Tanto en su versión capitalista como socialista. Así muere, el encantamiento de una juventud con la historia iluminada y sus múltiples posiblidades. Ahí inicia, para los jóvenes del 2014, el encuentro con su “zeitgeist” o espíritu de los tiempos, con el desencantamiento como punto de partida.  


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