Panóptico

“1968/2014: Renovar la Esperanza (II)”

A Don Bulmaro Valdés Anaya


Desde el desencantamiento, los jóvenes del 2014 estaban imposibilitados para crear utopías radicales, y optaron por el sentido común a partir de un hecho: Dentro del terremoto globalizante, el mercado había tomado en sus manos las riendas de la historia y de la política. Al hacerlo, las vació de significado humano para volverlas simulacros mercadotécnicos en vez de realidades factuales. Por ello, toda posibilidad de cambio histórico-político a través de la democracia, tendrá como protagonista al mercado; que con sus herramientas virtuales y publicitarias acotará y definirá la decisión de los electores.El mercado también actúa en la cotidianeidad del individuo: Forjándolo cual sujeto-consumidor separado de su responsabilidad cívico-comunitaria; tornándolo calculador y pragmático en sus relaciones personales; maleándolo cual consumidor de objetos materiales, modas, opciones políticas y religiosas. En suma, deshumanizándolo. Bajo tal espíritu de los tiempos; ¿cuáles son las opciones del joven del 2014? Individualismo, pragmatismo y consumismo. Mismas que fortifican un conservadurismo político que tiende a afirmar de manera pasiva el vínculo de los jóvenes con las instituciones sociales establecidas. En este caso, la religión y la política son los grandes beneficiarios de ésta tendencia que favorece el reforzamiento de una sociedad de adultos, autoritaria e intolerante. Incapaz, de entender y aceptar, un movimiento juvenil, que propusiera la autonomía y la crítica como sus banderas. Hoy, la ironía de la historia aprieta su tuerca. Los jóvenes del 68’ y del 2014 se unen por el hilo más delgado: Rehacer la esperanza contra las fuerzas de la historia y la sinrazón, para finalmente burlar a ese malhechor que rige los destinos de nuestras vidas. ¿Cómo entenderían muchos jóvenes del 2014 aquella estrofa del poema Piedra del Sol de Octavio Paz que sintetiza el compromiso y la solidaridad social de sus antecesores, los jóvenes del 68’?“Para que pueda ser he de ser otro/ salir de mi, buscarme entre los otros/ los otros que no son si yo no existo/ los otros que me dan plena existencia/ no soy, no hay yo, siempre somos nosotros”.¿Cómo la encarnarían en una época, que según algunos filósofos y sociólogos, está marcada por el fin de la ideología y de la historia?  ¿Cómo reconstruirían la esperanza contra las fuerzas del autoritarismo y la sinrazón?Las posibilidades de los jóvenes de 2014 para responder a estas preguntas son ilimitadas, y así lo demuestra su lucha contra el globalismo neoliberal en Porto Alegre, Seattle, Berlín, Tokio y Nueva Delhi: Su imaginación y determinación comprometidas con otro mundo posible, bajo un contexto de crisis económica, política, cultural y medioambiental permanente, continuará alumbrando los caminos del reencuentro del hombre con el hombre en su plenitud y esperanza transformadoras.  


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