Panóptico

“¿Y la Prosti…?”

Torreón y Saltillo son atravesados por el fenómeno de la prostitución que no puede restringirse a una zona de tolerancia.

Intentarlo, exigiría un estado de sitio militar permanente. Cambiar la zona de tolerancia de lugar o construir una, probaría ser intento fallido: la mancha urbana, tarde o temprano, la alcanzaría y la desaparecería. 

La oferta del sexoservicio en ambas ciudades ocurre las 24 horas del día, los 365 días del año; su clientela, incluye empresarios, políticos, comerciantes, profesionistas, estudiantes, plomeros, albañiles y obreros.Su lógica está influída por el desarrollo global de la prostitución que liga tráfico de mujeres, pornografía, prostitución infantil y narcotráfico en un solo paquete.

Si esta tendencia continua, ¿cuál será el futuro de nuestras ciudades en 5 años?Predominará la prostitución clandestina, que se multiplicaráportoda la ciudad basada en un aumento de la demanda de sexoservicio y una mayor diversificación de su oferta; la cual, continuará siendo nutrida por mujeres y hombres de la población más pobre. 

Las enfermedades venéreas y el SIDA se incrementarán por falta de educación sexual entre los clientes del sexoservicio.

En el 2020, Torreón y Saltillo se vincularán de lleno a los circuitos globales del comercio sexual y serán parte de la red internacional de trata de mujeres, pornografía prostitución y venta de drogas.

Y de ser un problema de salud pública, la prostitución pasará a serlo de seguridad pública.

Esta situación pondrá a prueba la capacidad de las autoridades, municipales para regularlo, más allá de prácticas corruptas o violatorias de los derechos humanos de los sexoservidores.

Para reducir este impacto, el municipio debe implementar una política que regule de manera integral este fenómeno bajo cinco criterios: Asegurando la salud de los sexoservidores y de su clientela; dando robustez y difusión al reglamento sobre prostitución; haciendo más efectivo el control sobre la misma; respetando los derechos humanos de los sexoservidores y estimulando la participación de la ciudadanía, para hacerla corresponsable de la regulación de este fenómeno. 

“Dejar pasar las aguas” no es opción para el futuro de Torreón y Saltillo. ¿O, si? 


canekvin@prodigy.net.mx