Panóptico

“Pos’, ¿dónde andas Miguel?”

¿Es válido que Miguel Riquelme exprese que “no trabaja para las calificaciones” cuando obtuvo por su primer año de trabajo, un 6 de Mitofsky y un 4.92 de Barómetro? ¿Qué tipo de estudiante habrá sido en el Tecnológico Regional de La Laguna para decir tal barbaridad? ¿Acaso, uno que estudiaba para escalar en el mundo de la política estudiantil y partidista sin importar sus notas, y tampoco su crecimiento intelectual y profesional?La historia se repite: Miguel trabaja para llegar a la gubernatura, no para ser evaluado por los torreonenses. Empero, sin una aprobación rotunda de éstos, no llegará a ninguna parte. El Gobernador lo sabe también. El único que se piensa todavía “haciendo grilla” en el Tecnológico es Riquelme.O, ¿cómo imagina que el Gobernador lo considerará su candidato a la gubernatura, cuando su única cualidad es trabajar, y cumplir  con ello, su tarea básica por ser Alcalde?Sus pésimas calificaciones reflejan su incapacidad para hacer rentable su propio trabajo y el del Gobernador para recuperar Torreón en un sentido electoral y político, vinculado a la confianza ciudadana. En esta primera oportunidad, Miguel fracasó ante la única persona con la cual, piensa el,requiere obtener buenos grados: El Gobernador, quien como político profesional, entiende la relación entre trabajo y rentabilidad, y la exige a sus subordinados con método y precisión. ¿Por qué las calificaciones de Riquelme no reflejan la inversión de Gobierno Estatal en Torreón por más de 3 mil millones de pesos durante los últimos tres años, o de mil 300 para 2014?¿O qué decir de los 124 millones de pesos de inversión extranjera directa, entre la que destaca Sumitomo, Henniges, Toyota y el Parque Solar Torreón?¿Y que pensar de los 160 millones de pesos invertidos en programas de desarrollo social en beneficio de 70 mil familias? ¿O delas 200 mil acciones de atención médica realizadas a personas de escasos recursos?Donde quiera que ande Miguel, debe estar muy preocupado, porque con estos resultados demuestra sus limitaciones políticas, traiciona la confianza del Gobernador y arriesga el triunfo electoral de su partido el próximo año. Y peor aún, hace ver a su Jefe como una persona incapaz de elegir a los mejores hombres que le rodean. Quizá por ello, éste ya tiene a Armando Luna, Ricardo Aguirre, Miriam Cárdenas e Hilda Flores calentando el brazo para la sucesión de 2017. Mientras Torreón los mira con la misma desconfianza que calificó a Riquelme y al Gobernador. Pos’, ¿dónde andas Miguel, que no entiendes la importancia de evaluar tu trabajo y el de tu Jefe ligado a su rentabilidad política en Torreón? 


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